Edición original: GariGari (Éditions Cornélius, 2025)Edición España: GariGari (Mondo Cane Books, 2026)Guion: Hugues Micol Dibujo: Hugues MicolDiseño gráfico y cubierta : JL CapronRealización gráfica : Jean-Louis, Hughes, Rachel y TessEdición : Moisés DonosoFormato: Rústica encuadernación hilo visto · 204 páginas · 25€Redefiniendo el chanbara desde un punto de vista occidental.Arrancar su andadura editorial con dos obras de Irra (No te serviré y Perros atados) ya era toda una declaración de intenciones por parte de los chicos de Mondo Cane Books en la que se podía ver que su catálogo iba a estar marcado por obras de una enorme rotundidad y crudeza tanto en lo gráfico como en lo argumental junto con un gusto por experimentar con el medio y expandir sus fronteras. Algo que posteriores propuestas como Andrómeda o el largo camino a casa de Zé Burnay o las dos entregas de Hate. Crónicas del odio de Adrian Smith no han hecho sino confirmar. En estas tres propuestas nos encontrábamos con historias narradas sin apenas usar palabras, simplemente con imágenes. Una apuesta que se redobla con la publicación de GariGari, el espectacular cómic de francés Hugues Micol (París, 1969) que es totalmente mudo. Un autor que es prácticamente un desconocido en nuestro país donde que no había ningún cómic con su firma nada hasta la fecha. Sin embargo, en su país de origen tiene una merecida fama como ilustrador y como autor de cómics con una buena cantidad de títulos publicados en su país de origen en los que explora diferentes géneros como la ciencia-ficción, el western o el histórico cambiando siempre su registro gráfico y experimentando activamente con las posibilidades del medio. Entre sus trabajos como autor completo destacan Scalp ,Séquelles, Le Chien de la vallée de Chambara o Mimésia, mientras que en que ha realizado junto a otros autores cabria mencionar Black-out en colaboración con Loo Hui Phang que fue seleccionada para el fauve d’or del Festival de Angoulême del 2021, Terre de feu donde convertía en viñetas un guion de David B. o Bonneval Pacha guionizado por Gwen De Bonneval, por citar algunos de los más reconocidos.GariGari es un cómic en blanco y negro y totalmente mudo que nos sumerge en una historia que los traslada un Japón medieval poblado por todo tipo de seres extraídos de la mitología nipona, donde dos clanes están al borde de iniciar un conflicto que se prevé desastroso por un accidente. Para tratar de evitarlo, un joven ninja recibe el encargo de encontrar la flecha responsable del accidente, pero no será una prueba fácil ya que deberá enfrentarse a peligros de todo tipo para cumplir con éxito su cometido. Este cómic no es la primera vez en la que Hughes Micol aborda un cómic que transcurre en el Japón medieval, ya que fue el encargado de dibujar a principios de siglo la serie Les contes du 7ème souffle guionizada por Eric Adam. Y es que no hay que olvidar que a lo largo de los últimos años desde Francia se han producido muchas series de cómics que transcurren en ese país como Samurai de Jean-François Di Giorgio y Frédéric Gênet; Kogaratsu de Michetz y Bosse; u Okko de Hub, por citar algunas de las más conocidas. Un género que el país nipón se llama chanbara popularizado en occidente sobre todo por las películas de Akira Kurosawa. Para realizar GariGari el autor francés toma todos los códigos del género como la violencia estilizada, la importancia del honor y la tensión narrativa, pero llevándolos a su terreno llenando su trama de elementos fantásticos, conspiraciones políticas y de una acción que transcurre a un ritmo endiablado que no da ni un momento de descanso al lector.Al tratarse de un cómic totalmente mudo, el peso de la historia recae en los dibujos de un Micol en estado de gracia que comenzó a dibujar este cómic por el mero hecho de disfrutar de nuevo del dibujo más artesanal con plumilla y tinta china. Un estilo que nos remite al de los grabados de la época en la que transcurre el cómic y que permite dotar a toda la historia de una atmósfera que la rodea del halo de misterio y peligro que afronta el protagonista. Lo mismo que sucede con las criaturas que habitan en este cómic que son una mezcla entre los yokais y demás criaturas de la mitología nipona con el personal universo que el autor ha creado con los años. Una belleza que también es extensible a las ciudad y lugar que visita el protagonista, lo que provocara que en un futuro revisitemos el cómic para detenernos a observar cada pequeño detalle. Sin embargo, si las virtudes del dibujo solo se encontraran en el diseño de personajes y la belleza de las imágenes estaríamos ante un cómic fallido únicamente lleno de preciosas viñetas. Pero, por suerte, estamos ante un narrador tan arriesgado como eficaz que es capaz de conjugar a la perfección la espectacularidad, la experimentación formal y la claridad narrativa dando a luz un cómic que desborda energía, potencia visual e imaginación a partes iguales que arrastra sin remedio por sus páginas lo quieras o no.Quizás los lectores más acostumbrados a cómics más estandarizados puedan encontrar en falta diálogos y textos que definan a los personajes y permitan ver más claramente su evolución, pero el autor francés se atreve a prescindir de ellos y sale muy bien parado. Lo mismo que cualquier lector que se deje llevar por GariGari a este Japón Micolizado que tiene ecos de algunos de los autores de manga más grandes de la historia como Shigeru Mizuki, Kazuo Koike y Goseki Kojima, pero que desborda una personalidad y energía que no es nada habitual en un medio en el que cada vez es más difícil ver propuestas que de verdad arriesguen. Posiblemente estemos ante uno de los cómic con el apartado gráfico y narrativo más destacados del año.↑Lo mejorEl brutal uso de la plumilla y la tinta china.El Japón fantástico que diseña Micol.La narrativa impecable y arriesgada de toda la obra.↓Lo peorQue hasta ahora no nos había llegado ningún cómic de Hugues Micol. Esperemos que sea el primero de muchos más.