El Como de Cesc ya brilla en Europa: «Es nuestro Cruyff»

Wait 5 sec.

El entorno del lago de Como llevaba 119 años soñando con una noche así. El Estadio Giuseppe Sinigaglia , erigido a escasos metros del agua, vivió este jueves el primer encuentro de competición europea de toda su trayectoria, y lo celebró por todo lo alto: con una contundente goleada frente al RB Leipzig en la jornada inaugural de la fase de liga de la Champions League. Para poder cumplir con los exigentes requisitos normativos de la UEFA , la entidad lombarda tuvo que desmontar la mítica «Curva Como» y levantar en un tiempo récord una nueva grada de hormigón. El remozado sector lució anoche un vistoso tifo conmemorativo y albergó un aforo ampliado para una cita que ya forma parte de los anales del club. El partido fue redondo. Baturina abrió el marcador cuando apenas se rondaba el minuto quince tras un recorte que sentó a tres defensores; posteriormente, el croata asistió a Douvikas para firmar el segundo antes del descanso, y Nico Paz sirvió en bandeja el tercero a Assane Diao. Cuatro minutos después, Maksimovic recortó distancias, pero, superado el noventa, de nuevo Nico Paz repartió una asistencia para que Perrone cerrara la goleada. Dos pases de gol con la firma del ex del Real Madrid, compartiendo el protagonismo con Baturina, en una noche donde un Leipzig experimentado en la competición se vio completamente desmontado por un rival debutante. En el banquillo, al mando de todo lo que sucedía sobre el césped, se encontraba Cesc Fabregas . El centrocampista de Arenys de Mar —que salió de La Masia para labrarse un futuro brillante en Inglaterra, donde hizo historia antes de regresar a Barcelona para seguir triunfando e irse posteriormente al Chelsea— cerró su carrera como futbolista en un modesto club de la Serie B italiana al que pocos ubicaban en el mapa futbolístico. Tras el pitido final, Fabregas resumió lo acontecido a orillas del lago: En la rueda de prensa previa al encuentro, el técnico ya había avisado de que afrontaría el debut «como un partido más» para no sobrecargar de presión a los suyos, aunque reconoció sin tapujos la dimensión de la cita: «Es un partido importante para nosotros, para nuestra historia y para todo el que forma parte del Como». Cumplida la gesta, su discurso se mantuvo fiel a esa misma filosofía que sitúa la identidad por encima del resultado, la cual ha repetido de forma sistemática desde su llegada al banquillo: competir siempre bajo la misma idea, independientemente de la entidad del rival. Nada de esto resultaría comprensible sin el respaldo institucional que sostiene al proyecto. Detrás del Como se encuentra el Grupo Djarum, el imperio empresarial de los hermanos indonesios Robert Budi y Michael Bambang Hartono, situados entre las mayores fortunas de su país. En 2019 se hicieron con la propiedad de una entidad en quiebra técnica —recién refundada en la Serie D tras encadenar dos concursos de acreedores— por una cifra que las fuentes sitúan entre los doscientos veinte mil y los ochocientos cincuenta mil euros. Desde entonces, la progresión ha sido meteórica: ascenso a la Serie C en 2019, salto a la Serie B en 2021 y regreso a la Serie A en 2024 tras veintiún años de ausencia. El pasado curso supuso el hito definitivo con la conquista de un cuarto puesto que desplazó a históricos como la Juventus o el Milan y otorgó al club el primer billete europeo de su historia. En este marco cobra pleno sentido la analogía trazada por el presidente de la entidad, Mirwan Suwarso, al referirse a su entrenador: «Cesc es para nosotros lo que Johan Cruyff fue para el Barça». La aseveración dibuja a Fabregas no solo como el artífice de una gesta que ha conducido al equipo desde la categoría de plata hasta la Champions League, sino como el arquitecto de un modelo futbolístico e identitario inédito en la institución, a quien la propiedad considera el garante absoluto del proyecto al margen de las vicisitudes del palco. La comparación trasciende la dimensión institucional para asentarse en los códigos sobre el césped. El Como actual ejerce, a todos los efectos, como un laboratorio táctico de clara impronta española: compromiso con el juego de posición, aseada salida de balón desde atrás y un bloque nutrido de futbolistas vinculados al campeonato español. Álex Valle, lateral zurdo amoldado en La Masia, disputó los noventa minutos tras llegar cedido por el Barcelona en 2025, en una operación que la entidad terminó ejecutando en propiedad mediante el abono de su cláusula de seis millones de euros. Por su parte, Nico Paz, el mediapunta hispano-argentino formado en la fábrica del Real Madrid, repartió dos asistencias de gol para consagrarse como la gran joya de la plantilla, despertando el interés del Arsenal mientras el club blanco monitoriza su evolución amparado en una opción de recompra de ochenta millones de euros. La reestructuración del plantel ha tenido también recorrido inverso: este verano puso rumbo al Leganés Álvaro Morata, relevado en la vanguardia por el internacional italiano Moise Kean, quien saltó desde el banquillo para dotar de dinamismo al frente de ataque. Fabregas ha respaldado este crecimiento rechazando durante los dos últimos años las propuestas de proyectos de mayor calado en el continente —Inter de Milán, Bayer Leverkusen o el propio Leipzig, con la intermediación de Jurgen Klopp— para dar continuidad a su obra en Lombardía, ampliando su vínculo contractual hasta 2028. En el horizonte asoma ahora un fixture europeo que aúna competitividad y solera: recibirá en su feudo al París Saint-Germain, al Manchester United y al AEK de Atenas, mientras que rendirá visita al Barcelona, al Betis, al Feyenoord y al Lens. Un recorrido continental que devolverá al Como a la élite europea enfrentándolo a rivales que, hasta hace poco, no contemplaban al club transalpino en el mapa de la alta competición.