Una soltera, obligada a hacer la cobra a su cita por sus continuas insinuaciones sexuales: «¡Ay, Dios!»

Wait 5 sec.

A Gumersindo (47) le encanta conocer gente, y su capacidad para socializar le permite hacer amigos allá donde pisa. De hecho, su mejor arma es el humor; de todo hace un chiste. El ingenio fue su principal baza para conquistar a Chere (53), pero las recurrentes bromas e insinuaciones sobre sexo que vertió el soltero terminaron por enfriar la velada hasta el punto de que se llevó un doble rechazo por parte de su cita. El técnico de mantenimiento, natural de Guinea Ecuatorial y afincado en Mallorca, llegó a 'First Dates' con las ideas muy claras sobre su cita. No la quería celosa, ni tampoco que le atribuyera los típicos estereotipos simplemente por ser negro. «Esos de que tenemos que saber bailar, tener un buen rabo o follar bien», explicó en los totales con todo lujo de detalle. Además, le contó a Carlos Sobera que pone especial atención al cabello, pues tiene la teoría de que «la mujer, según se cuida el pelo, su cara la hará atractiva». Con esas credenciales, Chere, gestora turística malagueña, lo obnubiló. Y no solo por la esplendorosa melena dorada que lucía, sino por su despampanante físico y la raja del vestido que no dejaba mucho a la imaginación. «Va muy provocativa y sexy», apuntó el soltero en privado. Ella, que había quedado impresionada con el talento como cantante de Gumersindo antes de verlo cara a cara, se desinfló al ver el colorido look de su cita: no hacía 'match' con el suyo propio. Además, esperaba a un latino, no a un africano. «Me he quedado sorprendida», confesó, apresurándose a aclarar que estaba encantada con la elección porque le parecen «maravillosas» las personas de África. Una pequeña alusión al sexo de la malagueña le dio carta blanca a Gumersindo para llevarse toda la conversación al mismo terreno. La raja del vestido de la soltera dio mucho juego en la cita. Pero, «tanta calentura, tanta calentura, pues se ha quemado el guiso», resumió una Chere que terminó molesta de que su cita no pusiera interés en conocerla. Él, por su parte, se desplazó al reservado de 'First Dates' con un objetivo claro: apagar las luces y convertir la sala en un espacio de intimidad total para rematar la faena. Pero si él fue rápido en proponerlo, más corrió Chere en pararlo y quitarle esa idea de la cabeza. Lo máximo que consiguió Gumersindo fue un beso robado en la mejilla que pretendía ser en otra parte. «Cuando hay que hacer la cobra, se hace», afirmó la malagueña. El momento más incómodo, sin embargo, tuvo lugar en la decisión final. Ni corto ni perezoso, Gumersindo sugirió que a su cita le faltaba por conocer a Roberto. La confusión de Chere dio paso al pasmo cuando el soltero aclaró que se refería a su miembro. «¡Ay, Dios!», es todo lo que la gestora turística atinó a decir ante las ocurrencias de su acompañante. Con eso se ganó con creces la segunda cobra de la noche, el rechazo de la malagueña a una segunda cita.