La aviación comercial está explorando una nueva vía para reducir su impacto en el clima sin necesidad de cambiar los aviones o los combustibles que utilizan. Google y Cathay Pacific han iniciado una colaboración para comprobar si la inteligencia artificial puede ayudar a los pilotos a evitar las zonas de la atmósfera en las que es más probable que se formen estelas de condensación capaces de contribuir al calentamiento global. La iniciativa se centra especialmente en vuelos largos dentro de la región de Asia-Pacífico, una zona considerada por Google como uno de los mercados donde el número de vuelos está creciendo más. La compañía anunció los resultados preliminares de esta colaboración hace unos días.Las estelas de condensación, conocidas habitualmente como contrails, aparecen cuando los gases procedentes de los motores de un avión atraviesan determinadas capas del aire muy frío y húmedo. En esas condiciones, el vapor de agua puede condensarse y congelarse alrededor de pequeñas partículas emitidas durante la combustión, formando las características líneas blandas que vemos en el cielo. Muchas desaparecen en pocos minutos, pero algunas permanecen durante horas. Su efecto climático depende de factores como la humedad, la temperatura, la hora del día y las condiciones atmosféricas.Los vuelos de prueba muestran resultados prometedores (De izquierda a derecha: el Capitán Tony Pringle, Director de Operaciones de Línea de Cathay Pacific; Lawrence Fong, Director del área de Digital e IT de Cathay Pacific; Michael Yue, Director General y Ejecutivo de Google en Hong Kong y Kemal Armada, Director de Producto, Clima e Inteligencia Artificial en Google)En las primeras pruebas realizadas con Cathay Pacific, el análisis de las imágenes obtenidas por satélite estimó que los vuelos que hicieron uso de la inteligencia artificial consiguieron reducir aproximadamente un 40 % el impacto térmico asociado a estas formaciones. El ensayo incluyó trayectorias diseñadas para minimizar la probabilidad de generar estelas persistentes. Una de las rutas estudiadas fue la conexión entre Hong Kong y Singapur, donde las condiciones atmosféricas pueden favorecer la formación de contrails. Según los resultados presentados por Google, los vuelos realizados en esta ruta fueron responsables de más de la mitad de la reducción total conseguida durante el ensayo.Sobre todo esto, la idea consiste en efectuar pequeños cambios de altitud antes de atravesar aquellas zonas de la atmósfera identificadas como especialmente propicias para la aparición de estelas persistentes. Estos cambios se parecen, en cierto modo, a los ajustes de trayectoria que los aviones realizan por motivos meteorológicos. Google sostiene que las modificaciones se mantienen dentro de los parámetros habituales de seguridad y que no deberían alterar de manera perceptible la experiencia de los pasajeros.El reto consiste en saber dónde están esas zonas favorables a las estelas antes de que el avión llegue a ellas. Para esto, el sistema combina un modelo de inteligencia artificial, información meteorológica e imágenes de satélite. Con estos datos se generan predicciones que pueden ser utilizadas por los equipos encargados de planificar los vuelos y, posteriormente, por los propios pilotos. Cathay Pacific ha integrado esta información en sus sistemas de cabina mediante Wi-Fi y su plataforma electrónica de vuelo, de manera que las previsiones puedan actualizarse en tiempo real. El Mediterráneo se calienta y amenaza los vuelos en Europa: expertos italianos dan la voz de alarmaLa importancia de este tipo de investigaciones está en que las estelas no solo constituyen un fenómeno visual. Según la evaluación del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) citada por Google, pueden representar aproximadamente un tercio del impacto climático total asociado a la aviación. Además, las estelas nocturnas pueden presentar un efecto de calentamiento muy relevante, ya que durante la noche contribuyen a retener radiación infrarroja sin que exista radiación solar entrante que pueda compensar parcialmente ese efecto.Google también ha llevado sus investigaciones a iniciativas de mayor escala. En agosto de 2026 anunció Operation Blue Skis, un proyecto desarrollado junto al Gobierno británico y varias organizaciones científicas y aeronáuticas para estudiar cómo evitar las estelas dentro del espacio aéreo oceánico de Shanwick, en el Atlántico Norte. El programa pretende analizar cómo pueden aplicarse estas técnicas a una escala mucho mayor y durante vuelos reales, nada de simulaciones.