En 1922 abrieron la tumba de Tutankamón y encontraron una miel con más de 3.000 años. La razón de que pueda sobrevivir tanto tiempo está en una química casi perfecta
La historia de una miel conservada durante más de 3.000 años junto a Tutankamón se volvió legendaria. Su química explica por qué la idea no resulta tan descabellada: casi todo en ella dificulta la vida microbiana.