Tras la arrolladora victoria de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) el pasado 6 de septiembre en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, se han repetido las habituales reacciones de la Unión Europea (UE) y de los partidos gobernantes y tradicionales: juicios morales, acusaciones de injerencia extranjera y llamamientos a mantener un cordón sanitario a la ultraderecha que ya saltó por los aires hace muchos años en gran parte de la UE. Pero nadie parece dispuesto a efectuar una autocrítica real y mucho menos a escuchar y resolver las preocupaciones y quejas de los ciudadanos, plenamente conocidas de antemano y detalladas en los sucesivos sondeos preelectorales.Seguir leyendo....