José Ramón Pérez, general del Ejército Español, comenta que «el mando y control es la primera prioridad del ejército» y lo es por una buena razón

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La guerra moderna se dirime en fracciones de segundo y la capacidad de procesar información en tiempo real marca la frontera entre el éxito y el fracaso táctico. Con este escenario presente, el Ejército de Tierra ha situado la modernización del mando y control como su máxima prioridad operativa. De poco sirve disponer de blindados avanzados o de una potente artillería si las órdenes no llegan con inmediatez y total claridad a la primera línea del frente.En este sentido, el director de Adquisiciones del Mando de Apoyo Logístico, el general de división José Ramón Pérez Pérez, defendió la urgencia de asegurar esta capacidad estratégica, según recoge una información difundida por Infodefensa. El mando militar subrayó que la velocidad en el ciclo de decisión constituye la base imprescindible para la supervivencia de los efectivos, dado que cualquier demora técnica deja a las unidades expuestas ante adversarios tecnológicamente avanzados.La modernización técnica de los sistemas BMS y SIMACETEl plan del Ejército contempla una renovación escalonada de las herramientas tácticas que operan las tropas en maniobras y misiones. En el nivel de pequeña unidad, el sistema BMS avanza hacia su Fase II con el objetivo de elevar su agilidad sobre el terreno. Por su parte, el escalón superior de brigada abandonará la herramienta SIMACET para dar el salto definitivo al sistema Prometeo, una plataforma diseñada para responder con mayor robustez en teatros altamente disputados y bajo amenaza electrónica continua.A ello se suma la necesidad de desplegar puestos de mando mucho más discretos sobre el terreno. La proliferación de aeronaves no tripuladas y sensores avanzados obliga a reducir al mínimo las emisiones electromagnéticas de las unidades, evitando delatar su presencia. En este punto, los enlaces seguros de telecomunicaciones resultan decisivos para articular el despliegue bélico con plenas garantías de protección.Llamada a la industria para evitar cuellos de botellaEsta transformación operativa choca en ocasiones con los plazos de entrega de las fábricas. Por ello, la cúpula castrense ha trasladado una llamada directa a las empresas del sector defensa para que agilicen los calendarios comprometidos. Las Fuerzas Armadas necesitan incorporar estas tecnologías sin demoras, en pleno ciclo de rearme europeo derivado de la inestabilidad internacional.España mantiene el rumbo fijado en el desarrollo de la futura Fuerza 2035, una estructura doctrinal que no admite tropiezos en sus pilares vertebradores. A fin de cuentas, de la rapidez con la que el tejido productivo entregue estos equipos de transmisiones dependerá la eficacia operativa real de las tropas españolas ante eventuales conflictos de alta intensidad.