Quien entre en la sala de cine a ver 'El nido' , que se estrena este viernes, verá una atmósfera rural, opresiva y varios giros que dejarán al espectador planteándose muchas cosas en su salida de las salas. La dirección de Hugo Stuven emana los tintes 'folk horror' con los que opera Robert Eggers, cuyas películas comparten este ambiente. En parte, lo que ayuda a sostenerlo es el expresionismo magistral de Michelle Jenner, cuya Marta vive en un constante estado de nerviosismo y obsesión con proteger a su familia de un exterior desconocido y aterrador. Esa simple emoción, el miedo a la maldad, es lo que define todas sus decisiones a lo largo de la narrativa. Por eso mantiene a su madre ( Luisa Gavasa ) encadenada y a su hijo pequeño encerrado. Este control se trabuca cuando la llegada de Velasco ( Pablo Derqui ) desencadena que las piezas del puzle empiecen a colocarse. El director, de claras raíces gallegas y alemanas, ya había trabajado con este género en la película 'Anomalous'. Stuven concreta que, a mayores de clasificar 'El nido' como thriller psicológico por el tono, la iluminación y la estética, la historia es un drama que podría estar perfectamente basado en hechos reales . Y es que esta es una película que trasciende la realidad, cuya historia perfectamente se podría ver en los telediarios. Porque los personajes viven alienados del mundo real, se refugian en su casa en un campo aislado. «Nosotros mismos generamos nuestros propios nidos o cárceles mentales, por eso la película habla mucho sobre la maternidad , las herencias familiares y los traumas . Entonces al final, como profundizamos mucho en esos temas, en el caso de Marta, que ha normalizado ciertos patrones en su vida, ahora ha abierto los ojos y se tiene que enfrentar a eso, a cómo uno ha vivido con el trauma», detalla Stuven a ABC. Esa idea del trauma generacional y el pavor es algo que el director tenía muy claro: «El miedo a lo desconocido es lo que nos hace quedarnos quietos, no movernos, generarnos nuestros propios nidos y no arriesgar. Como seres humanos, nosotros mismos nos encerramos, y es que esa maldad ha existido desde los albores de los tiempos, siempre tenemos miedo a algo : a la caverna, a la oscuridad, a cosas que nos imaginamos, porque muchas nunca van a pasar y siempre tenemos miedo al futuro o al trauma del pasado y nunca vives el presente». Cuando uno ve el filme, es evidente que hay un marcado simbolismo en la creación de Stuven. «Hay cosas que hemos usado más de forma subliminal a la hora de rodar, ya no solo a nivel visual, sino en lo que respecta a vestuario y arte, el código de los colores . Si uno ve la película con lo que voy a comentar, se podrá identificar la maldad a través del color rojo, y la bondad a través del amarillo. Entonces, hay que fijarse en qué momentos la protagonista va vestida de rojo», recalca el director. Porque al final, estos códigos se unen al simbolismo presente en la piruleta o la cadena, que «es ese cordón umbilical que nunca soltamos». Michelle Jenner es una de las piedras angulares del proyecto . Stuven cuenta hasta qué punto ella lo moldea: «Ella es una actriz camaleónica, muy bestia. Habíamos hecho una serie de terror juntos, 'Dime tu nombre', y yo ahí empecé a decirle "Mira, tengo una peli de terror, aunque tu personaje es más oscuro…". Ella estaba buscando hacer género y aquí sostiene la película. Trabajó con microgestos en los ojos, en su composición corporal, los silencios». Stuven destaca la implicación máxima de Jenner: «Hay un momento muy catártico que yo tenía pensado, y ella me vino con la idea de cortarse el pelo con una navaja antigua, y lo hace de verdad, no hay peluca. Fue la única secuencia que rodamos a dos cámaras».