Puerto Real permite a las mascotas ir al tanatorio a despedirse de sus dueños fallecidos por primera vez

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El fallecimiento de una persona puede ser uno de los momentos más dolorosos para familiares y seres queridos. Pero esa pérdida no solo deja un vacío entre quienes la rodeaban. También afecta a aquellas mascotas que compartían con su dueño las pequeñas rutinas del día a día : los paseos, las comidas, los juegos o simplemente su compañía. De repente, esa persona deja de estar en casa y el animal se queda esperando una vuelta que nunca llegará. Para evitar que los animales que han estado junto a sus dueños puedan interpretar su ausencia como un abandono, el Ayuntamiento de Puerto Real, en Cádiz , junto con la empresa Cemabasa, puso en marcha el Protocolo Haru, una iniciativa pionera que permite a los animales de compañía acceder a las instalaciones funerarias y tener un último encuentro con sus responsables. Esta propuesta fue aprobada en 2025 y nace de la preocupación por lo que pueda ocurrir con estos compañeros de cuatro patas cuando comprueban de forma repentina que quien formaba parte de su día a día ya no está. Para llevar a cabo la idea, se ha establecido un protocolo que permite que perros y gatos puedan tener un último contacto con su dueño , siempre que vayan acompañados por un responsable y bajo la supervisión del personal. En una sala privada se produce el encuentro y durante un tiempo limitado. La medida ya está en funcionamiento , según ha informado el Ayuntamiento de Puerto Real, que en mayo de 2026 comunicó que ya se habían producido las primeras despedidas de animales con sus propietarios fallecidos desde la puesta en marcha del protocolo. La idea no pretende obligar al perro o al gato a acercarse a quien siempre estuvo a su lado, sino facilitar un encuentro controlado en unas instalaciones preparadas para ello. Según ciertas informaciones científicas, se han encontrado ciertos cambios de conducta en estos animales tras la pérdida de un compañero, pero dejando claro que no se puede comparar con el duelo de un ser humano. Sobre este tema se refiere un estudio publicado en Scientific Reports después de analizar a 426 propietarios de perros que habían perdido a otro animal. Entre los cambios más característicos se han encontrado a lteraciones en el estado de ánimo, más horas de sueño, cambios en su alimentación y un mayor miedo. El estudio quiere dejar claro que no se puede afirmar que las mascotas entiendan el fallecimiento como lo hacen los seres humanos o que ni siquiera lo entiendan. Estos cambios de conducta pueden deberse a que el animal pierde la compañía de alguien con quien mantenía un vínculo estrecho. Los perros son animales que tienen muy desarrollado el sentido del olfato. Sobre ello trata una investigación del citado estudio de Scientific Reports recogió que alrededor del 73% de los perros observados olfatearon e investigaron el cuerpo de otros canes fallecido. No obstante, los investigadores también señalan que todavía no existe suficiente evidencia para determinar exactamente qué significado tiene ese comportamiento para el animal. La iniciativa del Protocolo Haru tiene como objetivo ofrecer la posibilidad de que las mascotas puedan tener un último encuentro con sus dueños en un espacio privado y protegido , siguiendo unos protocolos claros. En ningún caso parte de la idea de que los perros y gatos vayan a comprender el fallecimiento o afrontar un duelo de la misma manera que lo haría una persona. De esta manera, el cementerio de Puerto Real se convierte en uno de los espacios funerarios españoles que han incorporado de forma expresa a los animales de compañía dentro del proceso de despedida de sus propietarios.