Cada vez que el Gobierno acaba en el Supremo palma. Las salas de lo Penal y de lo Contencioso se han erigido –para eso están– en el último bastión de la legalidad democrática. La reacción sanchista ante esa cadena de reveses consiste en acusar a los magistrados, y de paso a los de la Audiencia Nacional y a los de la jurisdicción ordinaria, de participar en una conspiración jurídico-mediática. De fachas, vaya, aunque unos lo digan de una manera abierta y otros adopten una actitud más solapada. Esa deslegitimación del sistema judicial es una irresponsabilidad que pagaremos cara; conduce a un conflicto de poderes donde el ejecutivo pretende enfrentar a los intérpretes de la ley con los de la voluntad... Ver Más