Guillermo Pulido, analista militar: «En un futuro los países tendrán millones de drones que puedan lanzarse de manera kamikaze»

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Una defensa antiaérea puede acertar contra un objetivo y tener dificultades cuando aparecen muchos a la vez. Cada detección necesita seguimiento, identificación y una decisión. La llegada simultánea de numerosos aparatos obliga a repartir la atención y los medios disponibles, además de mantener munición y equipos preparados para el siguiente ataque.El analista militar Guillermo Pulido llevó ese problema al debate sobre la protección de Canarias y el sur de la península. En una intervención de febrero de 2025 pronosticó una expansión enorme de los drones kamikaze. Hablaba de una evolución futura de los arsenales, sin atribuir a Marruecos una existencia comprobada de millones de aparatos.Su argumento situaba la tecnología en el centro de la disuasión. La comparación entre países debía atender a los medios navales y aeroespaciales, además de a los efectivos terrestres. Para quien defiende un territorio, el volumen de amenazas importa tanto como las prestaciones individuales de cada arma que se aproxima.Saturar una defensa aéreaUn ataque de saturación busca exigir más respuestas de las que el defensor puede proporcionar en un intervalo determinado. Esa presión puede recaer sobre los sensores, los puestos de mando o los interceptores. La carrera por los láseres se relaciona con la necesidad de ampliar las opciones disponibles para responder, aunque ningún sistema resuelve todas las situaciones.Pulido defendió la inversión en misiles, cohetes y sistemas antimisiles en una entrevista de La Tarde de COPE publicada el 27 de febrero de 2025. Su propuesta respondía a una discusión sobre España y Marruecos. El argumento central era adaptar las compras a las necesidades geográficas, en lugar de usar el número de soldados como medida suficiente del equilibrio militar.La expresión drones kamikaze tampoco describe un único tamaño o alcance. Incluye aparatos consumidos al atacar, con configuraciones y formas de guiado diferentes. Un pequeño sistema cercano a una unidad terrestre plantea exigencias distintas a otro de largo recorrido. La respuesta debe ajustarse al objetivo, algo que también condiciona el desarrollo de equipos móviles de protección.La acumulación de aeronaves no equivale siempre a un enjambre autónomo. El término enjambre supone algún grado de coordinación entre los aparatos, mientras que un ataque numeroso puede utilizar otros procedimientos de control. Al estudiar la previsión de Pulido, conviene separar cantidad y autonomía tecnológica para entender qué se está comparando.Detectar, decidir y responderEl Mando Aliado de Transformación de la OTAN explicó el 19 de noviembre de 2025 el propósito de LCI-X, una iniciativa de defensa contra sistemas no tripulados prevista entre sus proyectos de 2026. Su planteamiento reunía sensores, medios de neutralización y mando. La dificultad era hacer que las piezas trabajasen juntas y corregir los problemas de integración mediante ensayos.Ese trabajo puede incluir tecnologías de detección como el seguimiento mediante LiDAR, además de otras familias de sensores. La elección depende del entorno y del tipo de amenaza. Una señal útil necesita llegar a quien toma la decisión con tiempo suficiente: la rapidez del conjunto condiciona la respuesta, incluso si cada componente funciona por separado.Las pruebas ofrecen una medida más concreta que las promesas comerciales. En Putlos, Alemania, el proyecto Flytrap 4.5 reunió del 10 al 21 de noviembre de 2025 a militares, compradores e industria para evaluar soluciones contra drones, según la documentación difundida por la Alianza. El objetivo era examinar equipos ante amenazas simuladas y valorar su posible incorporación a las defensas.Marruecos participa también en esta evolución, como muestra su acuerdo con Harmattan AI de junio de 2026 para desarrollar capacidades autónomas de defensa aérea e industria local. El anuncio acredita una iniciativa industrial; no establece el tamaño de un arsenal disponible. La advertencia de Pulido conduce a una exigencia verificable: poder mantener la protección mientras dure una sucesión de ataques, con personal, comunicaciones y suministros suficientes.La siguiente detección puede llegar cuando un equipo todavía atiende la anterior. De ahí que las decisiones de compra deban contemplar también el entrenamiento y la reposición. La disponibilidad entre una intervención y otra es parte de la capacidad defensiva, aunque resulte menos visible que un derribo grabado en vídeo.