Celestino Corbacho, del chozo extremeño a la alcaldía de L'Hospitalet: "Catalunya no me ha regalado nada, pero me dio todas las oportunidades"

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Era solo un niño de 13 años cuando, ligero de equipaje, se subió a aquel tren en 1964 con un certificado de la Guardia Civil conforme estaba autorizado por su familia a viajar solo. Un borreguero de aquellos en que sacar la cabeza por la ventana suponía mancharse de hollín la cara. Iba repleto de gente. Primero fueron ocho horas hasta Madrid y, después, más de 10 para llegar a Barcelona. Para Celestino Corbacho (Badajoz, 1949) fue el viaje de su vida sin poderse imaginar que acabaría siendo el alcalde de L'Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de la que se convertiría en su nueva tierra: Catalunya. Atrás dejaba a sus padres y su hogar en el municipio extremeño de Valverde de Leganés para buscarse la vida como lo habían hecho antes dos de sus hermanos mayores. Seguir leyendo....