Los nazis viajaron a Suecia convencidos de que unas rocas escondían el origen de la “raza aria”. Fabricaron 221 moldes perfectos para demostrarlo y 90 años después sirven para algo que jamás imaginaron: proteger ese arte rupestre
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La Ahnenerbe de Himmler copió con una precisión obsesiva grabados escandinavos para sostener una pseudohistoria racial. Aquellos moldes sobrevivieron al Tercer Reich y ahora permiten estudiar cuánto se han deteriorado las rocas originales.