El 7 de mayo de 2024, en pleno debate de las elecciones catalanas, el entonces jefe de la oposición, Salvador Illa, sacudió el tablero con un compromiso: si lograba convertirse en president de la Generalitat, restituiría a Josep Lluís Trapero como director general de los Mossos y nombraría a la alcaldesa de Santa Coloma, Núria Parlon, como consellera de Interior. Fue dicho y hecho. Que su apuesta sería rechazada por los independentistas lo daba por descontado. Pero lo que no calculaba entonces es que su elección derivaría en una escalada de tensiones en Interior que acabaría, dos años después, con la dimisión del mayor.Seguir leyendo....