Los partidos de centroizquierda salen reforzados de unos comicios con una gran participación, lo que podría facilitar la vuelta del Partido Socialdemócrata al gobierno del país nórdico. La extrema derecha quedaría en tercera posición por debajo de los ModeradosAnálisis - Cómo Suecia perdió su esencia… y dejó de ser Suecia Al cierre de los colegios electorales, las encuestas a pie de urna sitúan al Partido Socialdemócrata (S) como ganador de las elecciones generales en Suecia, con el 28,4% de los votos. Según la encuesta de la cadena pública SVT en segunda posición quedarían los Moderados (conservadores), del primer ministro, Ulf Kristersson, con el 18,1% de los votos, mientras que la formación ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), con el 17,2%, quedaría en tercera posición. Si se confirma el resultado de esta encuesta, los partidos del bloque conservador sumarían una mayoría de escaños suficiente para formar Gobierno con el 51,3% de los votos, en unas elecciones marcadas por el estado de los servicios públicos, la inmigración, la economía y, sobre todo, por la posibilidad de que la ultraderecha entrara por primera vez en el Ejecutivo. Los socialdemócratas de Magdalena Andersson han planteado las elecciones como una defensa frente a la posible entrada de la ultraderecha en el Gobierno del país nórdico, con el lema de campaña “Vota por alguien que no tenga ideas extremistas”. Tras cuatro años de Gobierno de una coalición conservadora en Suecia, los partidos del bloque de izquierda-verde han liderado las encuestas durante buena parte de la legislatura, llegando a disfrutar de una ventaja de 12,6 puntos porcentuales la pasada primavera. Sin embargo, en las últimas semanas, los sondeos han apuntado a un retroceso de la formación de Andersson, hasta reducir a apenas dos o tres puntos la ventaja del bloque progresista, lo que ha dado alas a los conservadores y alimentado sus expectativas de reeditar el Gobierno. El cordón sanitario que los partidos en Suecia habían mantenido en anteriores elecciones frente al auge de la ultraderecha se ha roto por completo y hoy la formación Demócratas de Suecia ya es aceptada por todas las formaciones del bloque conservador para formar un gobierno en caso de que obtenga la mayoría en las elecciones. Hace cuatro años, SD consiguió por primera vez más votos que los conservadores tradicionales (Moderados), situándose como segunda fuerza en el Parlamento. En estas elecciones, el líder ultra Jimmie Åkesson expresó que el objetivo era obtener un número de cargos ministeriales “proporcional” a sus resultados en las votaciones. SD, considerado como un partido populista, nacionalista y xenófobo, ya ha tenido un peso muy importante en la política sueca en los últimos cuatro años, ya que su apoyo ha sostenido el Gobierno de Kristersson, formado por Moderados, Demócrata Cristianos y Liberales. La huella de SD se ha hecho especialmente visible en el endurecimiento de las políticas migratorias y de seguridad, dos de los principales frentes del giro conservador que ha experimentado Suecia en los últimos años.