Un polémico penalti allana la engañosa goleada del Atlético en Anoeta

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Sin Julián, en Madrid por molestias musculares. Sin Barrios, también lesionado. Con Koke en el banquillo, tras la paliza de Anfield. Y con Lookman de falso nueve. Así se presentó el Atlético en Anoeta, con la obligación, además, de sumar tres puntos para evitar descolgarse ya a mediados de septiembre de la pelea por el título, una rutina cada temporada más habitual en el tercer candidato al torneo. Lo logró con una engañosa goleada en Anoeta iniciada con un polémico penalti de Ochieng en el 82. El keniano quiso controlar un balón suelto en el área, tras una falta lateral botada por Grimaldo, y en el intento la pelota tocó en su muslo y subió hacia su brazo izquierdo, abierto por completo. Lo que en el Antiguo Testamento era una mano involuntaria de siempre y ahora es penalti. El fútbol moderno y tal. El lanzamiento desde los once metros lo mandó a la red Grimaldo. Golpeo suave y rasito al centro de la portería. Lo mejor de la primera mitad para los jugadores del Atlético fue escuchar a Simeone en el descanso con el cero en portería propia. Empate sin goles en unos 45 minutos de claro dominio local. La tuvo Sucic en un disparo desde el área pequeña que pasó cerca del palo derecho de Oblak. También Sergio Gómez, con un libre directo que mandó Oblak a la esquina. Y Guedes tuvo un par de buenas acciones individuales sin final feliz. En una de ellas, Hjulmand salvó su violento lanzamiento con un balonazo en la cara que hubiera destrozado el rostro del 99% de los futbolistas, y de los no futbolistas, pero el noruego es un tipo duro. Otra cosa es si es buen jugador. En este inicio de andadura en el Atlético no se ha hecho con la titularidad, entre otras cosas, por penaltis absurdos y evitables. De esos que enfadan al Cholo y apunta en cuaderno. Y en su cabeza. De los vestuarios salieron los mismos 22 jugadores. No tenía motivos Matarazzo para tocar nada, y Simeone no es amante de cambios al descanso, salvo resultado contundente en contra. Esencia pura del cholismo. Dio 15 minutos más a su once para ver si espabilaban, pero el Atlético seguía igual de plano que durante todo el partido. Así que el argentino le dio vidilla a su equipo con Koke, Cardoso y Jonathan David. Encontró más control, apocó las llegadas realistas, pero no subió el nivel ofensivo. No hasta los últimos 15 minutos, momento en el que sí encontró el premio en el fondo del yogurt. En el 78 avisó Jonathan David. Derechazo repelido por Remiro. En el 84, el penalti. En el 90, la sentencia, obra del canadiense. En el 95, la guinda, de Giuliano. 0-3, 10 puntos y el domingo, el derbi en el Metropolitano, el partido del año para el Atlético.