Tirar de la cadena lanza microbios hasta la altura de la nariz durante 20 segundos, según una revisión de 22 estudios de la Universidad Flinders

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Tirar de la cadena parece uno de los gestos más rutinarios y poco relevantes del día a día. No obstante, detrás de ese sencillo movimiento se produce un fenómeno que posiblemente sorprenda a más de uno: el agua y el aire se mezclan con suficiente fuerza como para lanzar diminutas partículas fuera del inodoro. Algunas pueden contener microorganismos y permanecer suspendidas durante varios segundos, lo que abre una vía de exposición que la higiene de las manos no puede evitar. Desde hace años, distintos experimentos han demostrado que las descargas de los inodoros generan una corriente ascendente de pequeñas gotas y partículas. Esta especie de nube microscópica puede desplazarse hasta alcanzar la altura de la cara de un adulto. Una vez en el ambiente, algunos de sus componentes pueden permanecer en suspensión durante unos 20 segundos antes de depositarse o dispersarse por el cuarto de baño.El viaje de los microbios fuera del inodoro Bajar la tapa del inodoro ayuda, pero no es suficienteEl interés científico por este fenómeno no se debe únicamente a la presencia de agua en el aire. El interior de un inodoro puede albergar una amplia variedad de microorganismos, incluidas bacterias y virus capaces de causar enfermedades. Cuando estos se encuentran en el agua de la tarza, existe la posibilidad de que parte de ellos termine formando parte de los aerosoles producidos durante la descarga.Un equipo de investigadores australianos ha tratado de reunir las evidencias existentes sobre esta cuestión mediante una revisión sistemática de 22 investigaciones anteriores. El análisis, que ha sido publicado en Science of the Total Environment, pone de manifiesto que todavía resulta complicado determinar con exactitud hasta qué punto estas emisiones representan un peligro. Los estudios disponibles no se han realizado bajo las mismas condiciones: cambian los tipos de inodoro utilizados, la cantidad de agua de las descargas, los microorganismos estudiados y las técnicas empleadas para detectar las partículas en el aire.A pesar de esas diferencias, aparece un patrón interesante. Cuanto mayor es la cantidad de microorganismos presentes en el agua del inodoro, mayor puede ser también la concentración de partículas biológicas expulsadas durante la descarga. Los investigadores observaron además que las concentraciones más elevadas de bioaerosoles suelen encontrarse en el asiento. Estos resultados refuerzan la importancia de mantener una limpieza frecuente, no solo de la taza, sino también de las superficies que la rodean. China presenta un inodoro robótico y autónomo que se desplaza hasta la cama y se limpia soloEl funcionamiento de la descarga puede ser otro elemento determinante. Los sistemas que emplean más agua o generan una descarga más potente producen una mayor cantidad de aerosoles. Por ello, una posible vía para reducir este fenómeno sería utilizar inodoros con mecanismos de bajo consumo de agua o recurrir a opciones de descarga reducida.Una de las cuestiones es si bajar la tapa antes de tirar de la cadena resuelve el problema. La respuesta, según la evidencia recopilada, es que no completamente. Una tapa cerrada puede modificar el recorrido de las partículas, pero no consigue bloquearlas por completo. En determinadas condiciones, los aerosoles pueden encontrar una salida por los huevos situados entre la tapa y el asiento y desplazarse hacia otras zonas del baño. Aun así, los científicos consideran que cerrar la tapa sigue siendo una preocupación razonable, sobre todo porque podría disminuir la cantidad de partículas que ascienden directamente hacia las vías respiratorias. La ventilación es otro factor que merece atención. Aunque los estudios revisados no encontraron una relación suficientemente clara entre la ventilación y la cantidad de aerosoles generados, las corrientes de aire pueden influir en su desplazamiento y dispersión. Por eso, mantener una ventilación adecuada continúa siendo una medida útil para mejorar la calidad del aire en espacios cerrados.El posible impacto en personas vulnerables La higiene y la buena ventilación son muy importantesEl fenómeno cobra mayor importancia en entornos sanitarios. En un hospital, donde pueden encontrarse personas con sistemas inmunitarios debilitados y una mayor presencia de agentes infecciosos, la dispersión de microorganismos mediante aerosoles podría tener consecuencias más relevantes que en un cuarto de baño de una casa.Los investigadores subrayan que todavía quedan muchas preguntas por responder. Será necesario estudiar con mayor precisión qué tipos de microorganismos pueden sobrevivir y desplazarse mediante estas partículas, cuánto tiempo permanecen en el aire y qué características de los inodoros favorecen o reducen su dispersión. Estos conocimientos podrían contribuir al diseño de nuevas tecnologías de descarga capaces de disminuir la generación de aerosoles.Mientras tanto, algunas medidas sencillas pueden ayudar a limitar la exposición: mantener el inodoro limpio, reducir las descargas innecesariamente intensas, ventilar el cuarto de baño y, cuando sea posible, bajar la tapa antes de usar la cisterna. Ninguna de ellas elimina por completo el problema, pero todas pueden contribuir a reducir sus posibles efectos.