La Copa Castro 2026 volvió a tener un desenlace condicionado por el viento. Al igual que ocurrió el año pasado, únicamente pudo disputarse la primera jornada, suficiente para que el Gorilón, de Emigdio Bedia, se proclamara vencedor y mantuviera el histórico trofeo en Castro Urdiales. El J99 del Real Club Marítimo de Santander se impuso en el recorrido inaugural de 15 millas entre Getxo y Castro, disputado con unas excelentes condiciones de viento del nordeste. Su victoria le permitió acabar al frente de la clasificación general por delante del PiLeJe Thelonious, de Jon Garai; el Peekaboo SR Nexus, de Miguel Arriola; y el Jaleo, de Gonzalo Chávarri, del Real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club. La quinta plaza fue para el Yamamay, de Javier Gallo, ganador de la Copa Castro en 17 ocasiones, mientras que el Rat Pack, de Javier Chávarri, terminó sexto. La jornada del domingo no pudo celebrarse. El Comité de Regatas llegó a dar la salida después de más de dos horas y media de espera, pero finalmente la caída del viento obligó a anular la prueba y a dar por definitiva la clasificación del sábado. Con ello, el Gorilón se adjudicó también la victoria en IRC 2, por delante del PiLeJe Thelonious, Jaleo, Alalunga, Andarax Bi, Go Blue, Free Spirit, Ulises y Kuki Brasil. En IRC 1, el triunfo correspondió al Peekaboo SR Nexus, un Melges 32 que destacó especialmente en las popas, por delante del Yamamay, Rat Pack, Txupinazo, Despeinada, Maitena, Akelarre, Alpega y Uso Vuela. El Airam Cinco, de Mario Ruiz de Villa, se impuso en IRC 3, seguido por el Kohen, Txepin, Kosamui, Skarven, Que Fais!, Patuelas, Blai, Quiloa y Ramper. En J80, el Etnia Barcelona, patroneado por Peru Múgica, fue el vencedor por delante del Katxoka AutoNervión, Brut, Obélix y Peligros. La edición número 119 de una de las regatas históricas del Cantábrico reunió a 33 tripulaciones vizcaínas y cántabras. El Gorilón fue finalmente el gran protagonista de una Copa Castro que volvió a quedar reducida a una sola jornada, pero que permitió a su tripulación levantar uno de los trofeos más singulares y emblemáticos de la vela española: la figura de un marinero sosteniendo una boya, símbolo de la histórica unión entre Getxo y Castro Urdiales. El trofeo permanecerá un año más en las vitrinas de Castro gracias al triunfo del Gorilón.