Judit Mascó es una de las modelos más reconocidas de nuestro país. Nacida en Barcelona en 1969, la vimos crecer en las portadas de las revistas de moda de mayor tirada, haciendo de su figura un icono ampliamente reconocible durante años. Forma parte de la generación de Cindy Crawford, Naomi Campbell y Christy Turlington, entre otras estrellas internacionales , disfrutando de su época dorada en los años 90. Hoy, a sus 56 años, está retirada de las pasarelas, pero mantiene muchas de las costumbres que aprendió en su época de maniquí. En especial, nos fijamos en su estilo de vida. Sus hábitos de alimentación han variado con la edad y los cambios de etapa, pero su percepción de la comida es la misma. «La comida esta para nutrirnos y para disfrutarla. Para mí es un gran placer comer y como soy flaquita y tengo esta profesión siempre la gente se sorprende. 'Anda pero si que comes', 'Ya está repitiendo', '¿Tú comes de esto? No me lo puedo creer' Pues sí como de todo y disfruto y me gusta la variedad y los caprichos de vez en cuando», asegura. Mascó habla en profundidad de su relación con la comida y sus hábitos alimentarios en una entrevista en el canal de Patricia Pérez grabada en 2022. Ahí, confesó que los únicos límites que pone a su dieta son los de sentirse bien y ganar energía. Solamente es «ordenada» . Reconoce que la gente parte con prejuicios al escucharle hablar del tema: «Se presupone que pasamos hambre, que comemos una zanahoria al día, etcétera. En la viña del Señor hay de todo». Si bien otras modelos llevan una dieta por debajo de sus necesidades, Judit no cae en ese mal para su cuerpo. «En mi caso, yo puedo decir que como de todo . Pero comer de todo no quiere decir comer pasteles y chuches cada día, quiere decir comer muy variado y sano ». Su dieta es el orden, el equilibrio y el disfrute, pero en ¿qué alimentos se traducen estas máximas? Judit Mascó tiene una última regla en su comida: la familiar. Está casada con el abogado Eduardo Vicente y juntos tienen cuatro hijas, María, Paula, Romitha y Clara, todas mayores de edad. El momento de el desayuno o la cena tiene que tener en cuenta las necesidades y gustos de toda la familia, no solo los de la modelo. Por ejemplo, una de las hijas era vegetariana o tenía que preparar la merienda de las pequeñas según sus preferencias. Desde las 7 de la mañana que se levanta —al menos entonces— gestiona una a una las tomas de alimento pensando de forma global. «Desayuno y todo va muy rapidito», reconoce, pero le da tiempo a prepararse un café largo. «Yo me levanto con ganas de un café tipo americano, bien largo, y no tengo hambre». Antes de tomarse la bebida energizante se asegura de hidratarse después de una larga noche de descanso: «Bueno lo primero que hago siempre siempre, es un hábito de hace años, tomar dos vasos de agua». Con el agua y el café aguanta las primeras horas del día. Con el cuerpo activo, ya se decide a romper el ayuno con un alimento sólido. «A veces son las 9:30 o las 10, cuando ya ha pasado un buen rato, y empiezo a notar que tengo hambre», reconoce. El desayuno de la modelo es peculiar: «Yo desayuno un buen bocata». Judit Mascó quiere un bocata para desayunar, pero no de cualquier forma. Tiene que tener ingredientes de calidad alta y que le aporten energía a esas horas del día. Elije un pan «siempre de cereales» y «que tenga semillas, como el pan integral y el pan negro». A veces lo enriquece con «cosas», como el tomate y se prepara un 'pa amb tomàquet', y otras lo prefiere solo. «El propio pan a veces es un alimento maravilloso, algún día no le pongo nada», concluye.