Google vuelve a tirar la toalla con las tablets. Su plan para la gran pantalla apunta a otra dirección

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Los rumores sobre la cancelación de una nueva generación de la Pixel Tablet confirman un patrón que conocemos de sobra. Google ha vuelto a meter en el cajón sus ambiciones en el formato tablet. Es un movimiento que viste de pragmatismo lo que en realidad es una muerte anunciada: tras años de idas y venidas, en Mountain View siguen sin encontrar la fórmula para que Android tenga sentido en una pantalla de más de diez pulgadas.Claro está que no es una sorpresa, pero sí una rendición. Y es que debemos admitirlo: Google no ha sido capaz de asentar una alternativa sólida frente al dominio del iPad. ¿Faltó un ecosistema coherente? ¿Fueron las apps? ¿La propia Google con Android? Ahora que la moda son los plegables, descatalogar su única tablet confirma que la batalla se ha dado definitivamente por perdida.El pecado original de Android La incapacidad de la firma de Mountain View para consolidar este mercado viene de lejos. En 2022 pareció haber un cambio de rumbo cuando la compañía incluyó a uno de los fundadores del sistema para liderar una división específica de tablets, prometiendo que Android 12L adaptaría la plataforma.Aquel impulso duró poco, se desinfló rápidamente: el hardware tardó en llegar, y si hablamos de nuestro mercado, más todavía. La Pixel Tablet llegó un año más tarde a España, aunque ese no fue el problema principal: debutó con unas especificaciones conservadoras frente a rivales como Samsung, que delataban pocas ganas de competir.Al final, como señalamos en Xataka al analizarla, tenía más vocación de pantalla inteligente para casa que de tablet para trabajar, jugar o ver Netflix. Cierto es que la llegada de Material You y la barra inferior corrigieron los problemas de usabilidad más evidentes, pero el problema de fondo seguía intacto: la mayoría de apps de terceros solo nos daban una interfaz de móvil estirada. El iPhone Duo consagra el formato "pasaporte": así queda frente a las alternativas de Samsung y Xiaomi En un ecosistema no falto de variedad, pero sí de intenciones, los desarrolladores no sintieron la presión de diseñar herramientas adaptadas a las grandes pantallas porque la propia Google no creía en el formato ni ofrecía un volumen de ventas suficiente para justificar la inversión y el desarrollo.Lo gracioso es que en Mountain View ya disponían de buenos cimientos para resolver este problema. Con ChromeOS, Google desarrolló un entorno de escritorio ligero, productivo y compatible con las apps de Android y Play Store. En lugar de usar este sistema en una tablet convertible que fuera útil en cualquier entorno, mantuvo ambos sistemas separados, condenando a las tablet a un Android que comprobaron que no funcionó.El canibalismo del plegable frente a un iPad Pro en tierra de nadieActualmente, mantener una tablet tiene cada vez menos justificación para Google. Ahora que los plegables parecen tener un repunte —gracias al formato "pasaporte"— y más que tendrán con el iPhone Duo, las tablets están perdiendo su razón de ser. Sí, queda el precio, pero si el teléfono resuelve lectura, consumo multimedia y multitarea, justificar la compra de una tablet convencional exige un valor que Android no supo construir. Eso no implica que las tablets estén abocadas a su desaparición. Aunque la categoría comenzó a sufrir tras la época de pandemia, los datos de mercado reflejaron una recuperación en las ventas. Porque sí: el iPad básico sigue vendiéndose en masa porque resolvió la ecuación de una mejor manera: precio ajustado, catálogo de software adaptado y un ciclo de vida longevo. Ahora se ha contraído un poco, después de sufrir en los primeros meses de 2026 la caída estacional habitual.Incluso en Cupertino, el formato muestra alguna debilidad que se le ha criticado. El iPad Pro ha quedado atrapado en un limbo difícil de defender: monta chips de la serie M y paneles OLED de calidad, pero por precio no puede competir con un MacBook Air debido a los grilletes que supone iPadOS. Ni resulta rentable frente a un modelo base para ver pelis en el sofá, ni sirve como ordenador principal para productividad avanzada.Una posible rendija de salvación, o la rendición La incógnita que nos deja esta retirada es si Google prepara una despedida definitiva o una reorganización. El proyecto Aluminium OS, que se ha concebido para fusionar Android con ChromeOS, abre una vía diferente. Si este SO consigue ofrecer una gestión de ventanas competente, soporte para periféricos y un gestor de archivos a la altura, la idea de la gran pantalla volverá a cobrar sentido.Pero claro, la duda reside en qué envoltorio llegará. Parece poco probable que Google vuelva a insistir en una tablet tras tropezar con sus Pixel C, Pixel Slate y Pixel Tablet. El desenlace con más sentido apunta a los portátiles y, sobre todo, los convertibles con chips ARM: equipos con teclado donde este Android pueda desplegar su potencial de escritorio. Y ahí aparecen los Googlebook.Hasta que esa transición madure, la desaparición de la última tablet de Google confirma algo que ya sabíamos: para la firma americana, la tablet siempre fue un accesorio secundario del que prescindir. Esperemos que no sea así con el dispositivo que lo releve, sea un convertible táctil, un plegable u otro que todavía desconocemos. De momento, Android no ha conquistado las tablets como sí lo hizo con los smartphones, una pena.Imagen de portada | Javier Penalva para XatakaEn Xataka Móvil | Las mejores tablets en calidad-precio de 2026: cuál comprar - La noticia Google vuelve a tirar la toalla con las tablets. Su plan para la gran pantalla apunta a otra dirección fue publicada originalmente en Xataka Móvil por Pepu Ricca .