‘Prácticamente magia 2’ (★★★☆☆) es una secuela mediocre sin nada que aportar a la original

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Prácticamente magia 2 intenta ser muy parecida al clásico pop de 1998. De hecho, lo intenta tanto que buena parte de sus mejores partes son referencias a la icónica película de finales del siglo pasado. Pero a cambio, no solo simplifica la historia de las hermanas brujas en busca del amor. También, convierte a la cinta que le precedió (sencilla, hogareña y amable) en una especie de referencia a un universo que quiere expandir. Pero lo hace de manera mediocre, sin mucho que contar. A pesar de la ambición de la premisa. Claro está, la historia de Prácticamente magia 2 se basa en un solo propósito. Reunir otra vez a las mujeres Owens y permitir que una nueva generación entre en contacto con el mundo sobrenatural. Además, contar más cosas de esa larga historia de magia trágica y de romance frustrado de la anterior. Pero la cinta escoge una opción que mata directamente toda su personalidad. En lugar de explorar en sus queridos personajes, la trama se derrumba en presentar más detalles sobre los enigmas de las Owens. De los poderes de Sally (Sandra Bullock) hasta la idea de que todo el don mágico tiene un origen ancestral que conecta a todas las brujas del mundo. Prácticamente magia 2 olvida su personalidad basada en la sororidad, la hermandad entre mujeres, para avanzar hacia algo más parecido a El descubrimiento de las brujas. Y hecho, toda la película parece una mala copia de otras historias recientes sobre brujas poderosas en busca del amor, enfrentándose al mal. Por lo que todo lo que hacía única a la original de 1998, simplemente se disuelve en efectos especiales baratos, un argumento simplón y un ritmo aburrido. Una combinación de elementos que resta brillo y profundidad emocional al relato.‘Prácticamente magia 2’, más de lo mismo, pero peor Prácticamente magia 2 toma una decisión audaz desde sus primeras escenas. Por lo que de inmediato va al grano. La maldición Owens, que condena a los hombres de los que las brujas se enamoran a morir, sigue activa. Lo que, claro, desvirtúa, minimiza y resta importancia a todo lo que la primera película contó con sencillez. En un golpe de timón, vuelve al secreto que une a las brujas con la tragedia y añade un poco más de complejidad. Hay que batallar con la magia otra vez. Hacerlo con la conciencia de que se ha vuelto peligrosa. Pero la trama olvida rápidamente esa idea para solo dejar claro que es el motor para varias cosas a la vez. Por un lado, Sally toma la misma decisión que en la primera película. A saber: no utilizar nunca más sus dones y tampoco hablar de ellos. Pero lo que es más complicado, demostrar los alcances de sus capacidades. Porque si la Sally de 1998 llevaba la magia a productos de tocador, aquí es capaz de borrar las memorias de sus hijas. También, de asegurarse de que cualquier recuerdo con su herencia quede en un limbo de conocimientos. El guion de Akiva Goldsman parece encontrar por completo lógico ocultar un poder capaz de matar, antes que enfrentarlo. Así que la película empieza desde el absurdo.Al otro extremo, Prácticamente magia 2 ahora sí construye un sistema de magia. Si en la película original las capacidades de las brujas eran pequeñas, ingeniosas y raras muestras de poder, en la secuela todo aumenta. Pero la cinta muestra que en este mundo de mujeres apasionadas y fuertes, la magia es más que encender velas o hacer té. Y mientras que en la original revivir a un muerto era un asunto complejo, Prácticamente magia 2 lo hace todo sencillo. Durante la primera mitad de la película, el poder de las Owens demuestra lo intenso que puede ser. Pero en lugar de indagar en las dimensiones de esa nueva capacidad, la cinta se embarca en travesía transatlántica. Una además, sin interés o brillo. Las brujas al rescate sin nada que rescatar Uno de los puntos más decepcionantes de Prácticamente magia 2 es reducir el impacto de las Owens al convertirlas en personajes corrientes. Muy lejos de las hermanas herederas de una maldición, pero también de conocimientos transmitidos de generación en generación, ahora las Owens son heroínas. Sally y Gillian (Nicole Kidman) regresan convertidas en figuras casi ceremoniales. Mucho peor, como si su presencia bastara para convocar automáticamente la emoción de hace décadas. Pero el giro de salvar a la nueva generación, Antonia (Maisie Williams) y Kylie (Joely King), se queda incompleto. Las hijas, ahora jóvenes mujeres de Sally, son más la excusa para que su madre y tía vayan de un lado a otro del mundo que personajes. Lo que es aún peor, arrebató a la saga su principal apuesta: ser una historia que tenía su propia identidad. Lejos de la provocación de Las brujas de Eastwick o de la cualidad de cuento de hadas de Las brujas, Prácticamente magia era una historia de amor. Y aunque el romántico tenía un punto esencial, lo realmente relevante era el vínculo que unía a todas las Owens. La cinta de 1998 utilizaba la hechicería como una herramienta narrativa para hablar de temas conmovedores. Del deseo, el duelo, la soledad, el miedo a amar, la relación entre hermanas y la necesidad de encontrar un lugar dentro de una familia. La fantasía estaba presente, pero no exigía ocupar cada centímetro de la historia. Era parte de la vida de las Owens. En Prácticamente magia 2 sucede lo contrario. La mitología ocupa el primer plano y las personas quedan detrás. Por lo que la cinta carece de la misma riqueza emocional. La película, sin embargo, parece demasiado interesada en convertir cada respuesta en una revelación espectacular. En lugar de quedarse junto a las mujeres y observar su mundo, acelera hacia el siguiente secreto. Las Owens dejan de ser una familia atravesada por la magia y pasan a convertirse en piezas dentro de un expediente fantástico. Uno, además, cada vez más complejo y sin mucho que contar.‘Prácticamente magia 2’, una secuela sin mucho que contar A pesar de eso, la cinta sigue celebrando lo mejor de su esencia. La trama encuentra su impulso cuando una reunión alrededor de Jet (Dianne Wiest) vuelve a juntar a varias integrantes de la familia. Es en esa escena, cuando es evidente que hizo querida y trascendente la primera película y que hace que Prácticamente magia 2 sepa a poco. No hay conexión entre sus personajes, no hay la sensación de que las Owens podrían ser la mujer misteriosa de cualquier pueblo pequeño. En lugar de eso, la cinta avanza de manera aburrida hacia una especie de caza del tesoro con fantasía pura incluida.Tampoco funcionan los nuevos personajes. Ian (Lee Pace), un académico interesado en los acontecimientos sobrenaturales, es más trivial que misterioso. Mientras Thomas (Solly McLeod), un brujo peligroso, introduce una amenaza adicional, que en realidad no tiene gran relevancia. Por otra parte, el deterioro de la salud del novio de Kylie (Xolo Maridueña) añade una presión romántica que pretende elevar las apuestas. Pero, a pesar de eso, la cinta no va a ninguna parte. Para su final (tópico, cursi, sensiblero y que ya los fanáticos habían visto de cierta manera), Prácticamente magia 2 deja algo claro. A pesar de sus buenas intenciones, esta historia no necesitaba contarse. Un peso complicado con el que Prácticamente magia 2 debe cargar a lo largo de todo su metraje. Seguir leyendo: ‘Prácticamente magia 2’ (★★★☆☆) es una secuela mediocre sin nada que aportar a la original