La compra que se encarga con el móvil necesita manos para reunir los alimentos y llevarlos hasta casa. Juan Roig puso cifras a esa demanda de trabajo durante la presentación de resultados de Mercadona del 10 de marzo de 2026: el proceso para cubrir 400 empleos online había atraído veinte candidaturas por cada plaza, según los números que expuso.Aquella contratación estaba ligada a la colmena de Villa de Vallecas, en Madrid, un almacén dedicado a los pedidos por internet. La instalación abrió el 12 de junio, cuando el proyecto que Roig había descrito en marzo pasó a funcionar con una parte de la preparación automatizada. Las vacantes mencionadas en aquella comparecencia pertenecen a ese proceso de puesta en marcha.Dentro del edificio, la tecnología cambia una tarea cotidiana: recoger la mercancía de cada cliente. El sistema lleva los productos hasta el puesto donde se prepara la compra, de manera que el empleado reduce los desplazamientos para buscarlos. Las personas continúan reuniendo los pedidos que después saldrán hacia los domicilios.Veinte candidaturas por plazaLa cifra difundida por Roig fue de 8.000 solicitudes para 400 puestos, tal como recogió FRS en su selección de declaraciones de la presentación de resultados. Dividir ambas cantidades permite medir el interés por aquella convocatoria, aunque no explica por qué se presentó cada candidato. Eran empleos vinculados a la compra por internet, con funciones físicas dentro del almacén y en el reparto.El anuncio corporativo de apertura situó la plantilla en 700 personas y la capacidad en 5.000 pedidos diarios, tras una inversión de 54 millones de euros. Las contrataciones y la automatización convivieron en la preparación de este centro. Ese caso concreto aporta información al debate sobre los robots industriales, pero esas cifras, por sí solas, no permiten calcular cuántos empleos habría requerido el mismo almacén sin máquinas.Del estante al preparadorLa instalación utiliza AutoStore para acercar la mercancía al puesto de trabajo. Mercadona Tech, responsable de desarrollar las herramientas digitales del canal online, describe un modelo en el que la máquina desplaza los productos y el preparador reúne la compra. Carlos Ribera, responsable de producto del proyecto, explica que la automatización también les exigió una mayor precisión al gestionar las existencias.Un registro fiable del inventario permite saber qué mercancía hay disponible antes de organizar su recogida. El software debe coordinarse con el trabajo físico. En un almacén dedicado a pedidos, el recorrido termina ante un preparador; en un supermercado abierto al público, la distribución debe servir también a quien compra recorriendo los pasillos. Son necesidades diferentes, como muestra la reorganización de las tiendas con el formato Tienda 9.La automatización de Vallecas afecta a parte del surtido. El comunicado de apertura difundido por Europa Press detalló la incorporación de 70 robots para más de 2.700 referencias de productos secos. Los alimentos refrigerados mantienen sus propias necesidades de conservación durante la preparación y el transporte; el servicio dispone de vehículos adaptados para preservar la cadena de frío.También hay tecnología antes de que empiece la recogida. La web recibe la cesta del cliente y permite tramitar la compra, con opciones como el pago con Bizum. Después, las aplicaciones internas ayudan a preparar los encargos y organizar las rutas: el pedido pasa por varias herramientas hasta que llega a la puerta de casa.Las rutas de reparto se revisan con la información recogida en cada entrega, incluidos los horarios y los accesos a las viviendas. Ese trabajo permite ajustar la última parte del trayecto, donde el pedido deja de ser un registro en una pantalla y se convierte en bolsas que alguien debe llevar hasta el domicilio.