Las restricciones occidentales están acelerando el desarrollo de tecnología propia en China, justo el efecto contrario al que pretendían conseguir. Es la advertencia de Frank Rohmund, responsable de la división de semiconductores de Zeiss, que calcula que el país asiático todavía está entre 14 y 15 años por detrás de Occidente en litografía EUV, pero cree que esa distancia podría reducirse más deprisa.Según recoge WCCFTech a partir de una entrevista concedida a Bloomberg durante SEMICON, en Taiwán, Rohmund considera que hablar de unos 15 años de retraso es una estimación razonable. UBS rebaja algo la cifra y sitúa a China al menos una década por detrás de ASML, aunque ambas estimaciones coinciden en que todavía existe una diferencia considerable.China sigue lejos de ASML, pero ya está fabricando sus propias máquinas Para entender de qué estamos hablando hay que empezar por la litografía, el proceso que permite "imprimir" los circuitos que forman un chip. EUV utiliza luz ultravioleta extrema para fabricar los chips más avanzados, como los de 2 o 3 nanómetros, mientras que DUV pertenece a una generación anterior que sigue utilizándose ampliamente en la industria.Zeiss tampoco fabrica las máquinas completas, sino que suministra las lentes y la óptica que utilizan los equipos de ASML, de modo que su división de semiconductores conoce de primera mano una parte esencial de estas máquinas. Rohmund asegura que todavía mantienen mucha ventaja en rendimiento, productividad, facilidad de uso y capacidad de servicio frente a los equipos desarrollados en China.Esa diferencia, sin embargo, no ha impedido que China lleve décadas trabajando en sus propias máquinas DUV. A finales de julio se publicó que el país había comenzado a producir equipos DUV de inmersión desarrollados dentro de sus fronteras, que emplean una fina capa de agua para manipular la luz durante la fabricación y permitir circuitos más pequeños.Rohmund reconoce que todavía falta comprobar hasta dónde pueden llegar estas máquinas. "Ahora necesitamos ver hasta qué punto son capaces realmente", explicó durante la entrevista, antes de señalar que Zeiss considera que Occidente sigue muy por delante en prestaciones y capacidad de producción. La cuestión ya no es únicamente cuánto separa a ambas partes, sino a qué velocidad puede recortarse esa distancia.El problema para Occidente es que cada restricción obliga a buscar una alternativa Ahí aparece la paradoja que preocupa a Zeiss. Rohmund admite que las restricciones perjudican a su propio negocio, pero además sostiene que los controles de exportación están acelerando la innovación china. "No creemos en el efecto positivo de estas restricciones a la exportación porque aceleran la innovación en China", afirmó el directivo durante la entrevista con Bloomberg.No es la primera advertencia de este tipo que llega desde la industria. NVIDIA ya había avisado del mismo efecto, señalando que las restricciones estadounidenses podían terminar beneficiando a Huawei. Cuantas más tecnologías dejan de estar disponibles, mayor es el incentivo para desarrollar sustitutos propios y reducir la dependencia exterior.Los controles comenzaron a endurecerse durante la administración Biden y, con Trump de nuevo en la Casa Blanca, existe la posibilidad de que se amplíen. Entre las medidas que se barajan estaría cortar también el suministro de equipos DUV a China, mientras Zeiss ya trabaja con la previsión de que seguirá sin poder vender allí tecnología relacionada con EUV.Eso no quiere decir que las restricciones no hayan tenido efecto ni que China esté a punto de alcanzar a ASML. Las propias estimaciones de Zeiss y UBS siguen hablando de una diferencia de entre diez y quince años. Pero SMIC continúa creciendo pese a las restricciones, mientras la industria china sigue aumentando su capacidad para fabricar tecnología propia.Zeiss, que trabaja con unos 1.500 proveedores, tampoco espera que la demanda de fabricación avanzada vaya a enfriarse pronto. Rohmund calcula que el actual ciclo ligado a la inteligencia artificial debería prolongarse al menos hasta 2028, mientras Occidente intenta limitar el acceso chino a sus tecnologías y China dedica cada vez más recursos a dejar de necesitarlas.