Leicester campeón de la Premier League en 2016. Imagen: Leicester CityHace una década, las casas de apuestas ofrecían cuotas de 5.000 a 1 por algo que parecía imposible: que Leicester City fuera campeón de Inglaterra. Jamie Vardy, Riyad Mahrez, N’Golo Kanté y Claudio Ranieri terminaron convirtiendo aquella locura en una de las historias más recordadas del fútbol.Diez años después, el escenario difícilmente podría ser más distinto. Leicester juega en League One, la tercera categoría inglesa, y King Power, la familia tailandesa que transformó al club, decidió ponerlo en venta.Sky Sports reveló que el paquete de activos fue valorado en 224 millones de libras e incluye los equipos masculino y femenino, el King Power Stadium, los centros de entrenamiento y el club belga OH Leuven. La familia Srivaddhanaprabha había comprado Leicester por alrededor de 35 millones de libras en 2010.Pero detrás de esa valoración aparece el verdadero problema. The Times reportó más de 180 millones de libras en pérdidas acumuladas durante tres temporadas y una caída brutal en los ingresos televisivos: de aproximadamente 110 millones en Premier League a cerca de 2 millones en League One.A eso se sumó una sanción de seis puntos en febrero. Una comisión independiente determinó que Leicester había excedido en 20,8 millones de libras el límite de pérdidas permitido por las reglas financieras. El castigo terminó agravando una caída deportiva que llevó al campeón de 2016 hasta la tercera categoría.Jamie Vardy en el Leicester campeón 2016. Imagen: FA CupLa historia del Leicester parece extrema, pero el fútbol europeo ya ha demostrado que ningún escudo es demasiado grande para caer cuando las cuentas dejan de cuadrar.De ganar en Europa a no poder pagar un partidoPocos casos reflejan mejor esa transformación que Parma. Durante los años 90 fue uno de los grandes protagonistas del fútbol europeo: ganó dos Copas UEFA, una Recopa y tuvo figuras como Gianfranco Zola, Hernán Crespo y el colombiano Faustino Asprilla.En 2015, aquella institución terminó declarada en bancarrota. La escena llegó a ser surrealista. Los futbolistas pasaron meses sin recibir salario, tuvieron que encargarse de su propia lavandería y hasta hubo partidos aplazados porque Parma no podía asumir los costos de seguridad necesarios para abrir el estadio Ennio Tardini.The Guardian reportó entonces deudas brutas cercanas a 197 millones de euros. Tras fracasar los intentos de encontrar comprador, aquella sociedad desapareció y un nuevo Parma tuvo que comenzar desde Serie D, la cuarta categoría italiana.Faustino Asprilla en el Parma. Imagen: ParmaFiorentina había vivido una pesadilla similar en 2002. Lo sorprendente fue la velocidad de la caída: apenas un año antes había ganado la Copa Italia y disputado competiciones europeas.Cuando presentó sus cuentas para poder participar en la nueva temporada, aparecieron alrededor de 22 millones de euros en deudas y cinco meses de salarios pendientes. La Federación Italiana le negó la inscripción, la antigua sociedad quebró y el nuevo proyecto tuvo que reconstruirse desde las divisiones inferiores.El caso de Napoli fue todavía más llamativo por el tamaño de su historia. El club con el que Diego Maradona había conquistado Italia fue declarado en bancarrota en 2004 con deudas superiores a 70 millones de euros.Aurelio De Laurentiis pagó 29,25 millones de euros por los derechos del nuevo proyecto y prácticamente tuvo que montar un equipo desde cero para jugar en Serie C1. No había plantilla completa, campo propio de entrenamiento ni siquiera todo el material necesario para comenzar la temporada.La reconstrucción terminó siendo extraordinaria. Napoli regresó a Serie A en apenas tres años, volvió a ser campeón italiano en 2023 y repitió el título en 2025. El gigante que había desaparecido jurídicamente volvió a instalarse entre los clubes más importantes de Italia.Bordeaux y una camiseta que quizá nunca llegue a estrenarseSi Leicester representa la caída que hoy preocupa en Inglaterra, el caso más dramático de Europa está sucediendo en Francia.Girondins de Bordeaux, seis veces campeón francés y antiguo equipo de figuras como Zinedine Zidane, fue excluido de los campeonatos nacionales por sus problemas financieros. La Federación Francesa rechazó sus intentos de regresar a las categorías nacionales y el club quedó destinado, en principio, a Régional 1, el sexto escalón del fútbol del país.Y recientemente ocurrió una escena que resume perfectamente su situación: Bordeaux presentó oficialmente su nueva camiseta para la temporada 2026/27, pese a que todavía existe la posibilidad de que nunca llegue a utilizarla.Bordeaux presentó oficialmente su nueva camiseta para la temporada 2026/27, pese a que todavía existe la posibilidad de que nunca llegue a utilizarla. Imagen: @girondinsL’Équipe explicó que el club continúa bajo amenaza de liquidación judicial. Es decir, una institución que todavía vende camisetas, conserva su escudo y habla de una nueva temporada ni siquiera tiene garantizado poder competir con normalidad.Recomendado: Así se mueve el mercado de las apuestas deportivas en la Premier League, a pesar de fuertes restriccionesLeicester todavía está lejos de ese extremo, pero las señales explican la preocupación. Sus propietarios buscan comprador y el plazo para recibir propuestas vence el lunes 14 de septiembre.Diez años después de desafiar todas las probabilidades para levantar la Premier League, el club vuelve a enfrentarse a un escenario improbable. Esta vez, sin embargo, el desafío no consiste en superar al Manchester City, Arsenal o Liverpool: es evitar que una de las historias más increíbles del fútbol inglés continúe cayendo por falta de dinero.