Se creía que el humo del tabaco podría ser la protección del cerebro frente a una de las enfermedades neurodegenerativas más contundentes de los últimos años. En China han hecho investigaciones en más de medio millón de adultos; la situación es que no involucra al tabaco como tal, pero sí un elemento relacionado como el monóxido de carbono producido durante la combustión. Se han logrado algunos avances en el diagnóstico inicial de esta enfermedad y en el retraso de los síntomas; sin embargo, la cura y la comprensión siguen siendo inciertas debido a que los mecanismos que la provocan registran lagunas de información. El hecho de fumar se ha vinculado desde el fin de los años 30 con el cáncer del pulmón; no habría razón alguna para indicar que fumar podría salvar vidas. ¿Qué es lo que sucede en este estudio?Es posible tener una menor probabilidad de un deterioro en el cerebro en personas fumadorasPodría decirse que la nicotina influye en gran parte debido a que el neurotransmisor, como la acetilcolina, actúa con la dopamina, que es también un neurotransmisor producido por las neuronas perdidas cuando una persona tiene la enfermedad de párkinson. La nicotina puede estimular los mismos receptores que responden a la acetilcolina. Pero no solo es la nicotina; el monóxido de carbono es otro componente que tiene una combinación de efectos tanto letales como terapéuticos. Puede ser capaz de perjudicar nuestros tejidos en dosis muy altas. Nuestro cuerpo las genera en pequeñas cantidades para poder activar respuestas inmunes y proteger las células del estrés oxidativo. El tabaquismo es una enfermedad que causa adicción a la nicotinaTal y como señalan en Science Media Exchange, existe la posibilidad de que las personas con niveles internos más elevados de monóxido de carbono sean más capaces de combatir los procesos inflamatorios y mantener una mejor salud cerebral. La Universidad de Oxford hizo una investigación para poder determinar los efectos del monóxido de carbono y el efecto protector. El tabaquismo crónico está asociado a un menor riesgo de padecer párkinson, al igual que en personas no fumadoras, aunque en personas que nunca habían fumado se correlacionaron con un riesgo reducido. La información aún no es concluyente del todo debido a que existen algunas limitaciones. La mayoría de las personas no fumadoras de ese estudio eran mujeres; podría existir un seso de género. Al ser un estudio observacional, es complicado vincular una relación de causa y efecto. Lo que queda muy claro es que fumar no es la solución al problema; es posible contraer otros problemas de salud que no tengan que ver con nuestro cerebro.