5 películas de Marvel que no sirvieron para nada

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El Universo Cinematográfico de Marvel navega aguas turbulentas desde el cierre de la saga del Infinito. Todo debido a la ambición de seguir siendo un éxito total en cines y, además, brindar contenido a la naciente plataforma Disney+. Algo que desencadenó una evidente saturación de contenidos. Esta sobreproducción afectó de forma directa la calidad de los guiones y la cohesión de la macrohistoria. Un punto que forzó a los fanáticos a consumir decenas de horas de series televisivas de irregular factura para poder comprender la saga al completo.Por lo que la fatiga del género de superhéroes dejó de ser un mito y se transformó en una realidad de taquillas tibias y críticas feroces. Lo que dejó claro que la fórmula de la nostalgia y los chistes predecibles ya no bastaba para sostener el interés masivo. Mucho más, porque ocurrió un fenómeno para preocuparse. De películas que marcaron un hito en la cultura como Iron Man (2009) y Los Guardianes de la Galaxia (2014), la franquicia pasó a cintas intrascendentes.Mucho peor, se encontró con un colapso creativo que provocó un progresivo desinterés del público por la saga. Algo más que notorio a lo largo de la saga del multiverso y, en especial, luego del despido definitivo del actor Jonathan Majors. Lo que provocó un cambio total en la Fase 5 y la Fase 6 bajo la figura de Kang el Conquistador. Su salida forzosa obligó al presidente del estudio, Kevin Feige, a descartar años de desarrollo argumental y planes de producción ya avanzados. Este giro inesperado dejó a la franquicia a la deriva. Algo que forzó una costosa y urgente reorientación creativa que derivó en el sorpresivo regreso de Robert Downey Jr. para salvar el día. Pero que no pudo disimular que buena parte de las más recientes películas de la franquicia de Marvel no sirvieron para nada. Como las siguientes que te dejamos a continuación.Eternals (2021)La ambiciosa producción dirigida por Chloé Zhao prometía revolucionar el Universo Cinematográfico de Marvel. Eso, al introducir una escala cósmica y mitológica completamente nueva. Sin embargo, Eternals se convirtió en una de las entregas más irrelevantes de la saga. Todo debido a su absoluta desconexión con el resto de la narrativa interconectada. La película intentó presentar a diez personajes nuevos de golpe, con sus respectivos trasfondos de miles de años. Algo que resultó en un ritmo pesado y una falta de empatía con el espectador.El mayor problema radica en su impacto nulo: los eventos catastróficos de la trama. En específico, el surgimiento de un celestial gigante cuyo cuerpo quedó congelado emergiendo del océano Índico. Un hecho que apenas se volvió a mencionar en las producciones posteriores. Marvel pareció ignorar activamente las consecuencias de esta historia. Incluso, dejando las escenas post-créditos (que presentaban a Harry Styles como Starfox y sugerían la introducción de Blade) en un limbo creativo.Uno además, que hasta el día de hoy no ha llevado a ninguna parte. Al final, la cinta se sintió más como un experimento visual aislado que como una pieza funcional del gran rompecabezas de Marvel. Y mucho peor, es evidente que no solo fue ignorada en todas las formas posibles. También ha perdido completa relevancia a medida que transcurrió el tiempo y su ambiciosa premisa se diluyó. Para la historia de las películas irrelevantes.Ant-Man y la Avispa: Quantumanía (2023)Promocionada como el evento crucial que daría el verdadero pistoletazo de salida a la Fase 5, esta tercera entrega de la saga de Scott Lang (Paul Rudd) fracasó estrepitosamente. Eso debido a que esta película de Marvel tenía la inmensa responsabilidad de establecer a Kang el Conquistador como la gran amenaza multiversal. Y una además, destinada a heredar el trono de Thanos.En lugar de eso, la película tomó al temible villano y lo hizo perder en un combate físico contra un ejército de hormigas hiperinteligentes. Mucho peor, contra un Ant-Man común y corriente, destruyendo instantáneamente su aura de peligro inminente antes de que pudiera enfrentarse a los Vengadores. Toda la exploración del Reino Cuántico se sintió digitalmente artificial y carente de consecuencias reales. Eso debido a que los personajes principales terminaron exactamente en el mismo punto en que empezaron, sin bajas significativas ni traumas duraderos.Posteriormente, los cambios creativos y los problemas legales externos obligaron a Marvel a desviar por completo el rumbo que esta película intentaba cimentar. Lo que convirtió a esta supuesta piedra angular en un desvío costoso, narrativamente estéril y visualmente decepcionante.Black Widow (2021)El largometraje en solitario de Natasha Romanoff (Scarlett Johansson) llegó con varios años de retraso. También, en el momento argumental menos oportuno posible. Lanzada después de que el personaje ya hubiera sacrificado su vida de forma definitiva en Avengers: Endgame, Black Widow era una precuela. Y una ambientada entre los eventos de Capitán América: Civil War e Infinity War.Esta decisión cronológica le arrebató a la película cualquier tipo de tensión dramática, ya que la audiencia sabía perfectamente que la protagonista sobreviviría a cualquier peligro. Y aunque la cinta introdujo a Yelena Belova (Florence Pugh) y a la nueva Dinámica de la Habitación Roja, se sintió poca cosa. El conflicto central de la trama se sintió pequeño, tardío y sin un impacto real en el destino de Marvel. Por lo que el largometraje funcionó más como un homenaje póstumo obligatorio que como una historia necesaria para la mitología de la saga.Thor: El mundo oscuro (2013)Considerada durante mucho tiempo como uno de los puntos más bajos de la Fase 2, esta secuela es el ejemplo perfecto de una película de Marvel que no sirvió para nada. Mucho menos, para avanzar al personaje ni su universo de forma orgánica. De hecho, la trama sumergió al Dios del Trueno (Chris Hemsworth) en una estética sombría y aburrida, enfrentándolo los Elfos Oscuros. Estos, posiblemente los villanos más planos y olvidables de toda la franquicia.El único propósito real de la película dentro de la saga del Infinito fue la presentación del Éter, que resultó ser la Gema de la Realidad. Sin embargo, este recurso de trama se pudo haber introducido fácilmente en cualquier otra producción sin necesidad de gastar dos horas en un conflicto monótono. El desarrollo de Thor se estancó tanto que el director Taika Waititi tuvo que reinventar por completo la personalidad del héroe en la secuela posterior. Todo, para salvarlo de la irrelevancia absoluta. Excepto por los habituales trucos de Loki (Tom Hiddleston), la película es un trámite tedioso. Uno, además, los fanáticos suelen saltarse en los maratones sin perderse de nada sustancial.Iron Man 2 (2010)Si seguimos escarbando en el catálogo en busca de producciones que terminaron siendo callejones sin salida o auténticos rellenos narrativos, tenemos la gran cantidad. Y no es otra que Iron Man 2. Aunque la primera entrega fue un éxito monumental que cimentó las bases de todo el universo cinematográfico de Marvel, la secuela falló. Todo, al sufrir las consecuencias de la prisa y la falta de planificación a largo plazo. La trama se ahoga en un conflicto plano donde Tony Stark se enfrenta a un villano caricaturesco y mal desarrollado como Ivan Vanko (Mickey Rourke). Peor todavía, su clímax se resuelve en una batalla de armaduras digitales tan veloz como anticlimática.La gran inutilidad de Iron Man 2 radica en que, en lugar de centrarse en contar una buena historia individual, la película se convirtió en algo más. A saber, una manera descarada por Marvel Studios como un simple comercial de dos horas para preparar el terreno de Los Vengadores. Gran parte del metraje se desperdicia en introducir a Nick Fury (Samuel L. Jackson) a la Viuda Negra. Lo que interrumpe constantemente el ritmo de la narrativa de Stark. Lo que la convierte en una película sin mayor valor o incapaz de aportar algo al futuro de la franquicia.Seguir leyendo: 5 películas de Marvel que no sirvieron para nada