Anthropic se enfrentó al Pentágono para impedir que Claude se usara en vigilancia masiva. Ahora utiliza IA para seguir activistas y anticipar protestas

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Anthropic quiere saber qué hacen quienes protestan contra ella antes de que las protestas ocurran. La empresa responsable de Claude está montando un sistema de vigilancia para seguir a activistas contra la IA, controlar movilizaciones cerca de sus oficinas y detectar con antelación cuándo puede producirse la siguiente.Según recoge Futurism, citando una investigación de The American Prospect, la compañía quiere pasar de reaccionar a los incidentes a anticiparlos. Y esto ocurre pocos meses después de negarse a permitir determinados usos militares de Claude, entre ellos la vigilancia doméstica masiva que Anthropic había marcado como línea roja.Una hora de ventaja antes de una protesta Activistas anti IAParte de ese sistema ya se ha utilizado. Keon Ellison, responsable del centro de operaciones de seguridad global de Anthropic, contó que Samdesk, una empresa externa, les avisó el año pasado de que una protesta había cambiado de horario. El resultado fueron 60 minutos de margen para apartar a un directivo de la movilización.Ellison aseguró que aquella hora adicional fue “crítica”, porque sus directivos habrían salido de sus reuniones y se habrían encontrado con la protesta. Otro responsable de seguridad explicó que quieren evolucionar hacia una gestión “proactiva, predictiva y preventiva” de las amenazas, una forma de trabajar que considera propia de la protección de “objetivos de alto valor”.La investigación de The American Prospect describe este planteamiento como una especie de “pre-crimen”, tomando prestada la idea de Minority Report. No es una expresión utilizada por Anthropic, pero la documentación sí deja un dato bastante concreto: el activismo aparece junto al terrorismo, el crimen y la inestabilidad geopolítica dentro de la misma relación de amenazas globales.Ese puesto, publicado en agosto, está pagado con entre 180.000 y 230.000 dólares al año para investigar amenazas y activismo en todo el mundo. Al mismo tiempo, los guardias que protegen físicamente las oficinas de Anthropic y OpenAI cobran 22 dólares por hora y autorizaron una huelga la semana pasada.De hablar con Claude a convertirse en “persona de interés” Dario Amodei, CEO de Anthropic, en una conferenciaHay otro episodio que ayuda a entender hasta dónde llega esta política. En agosto, Anthropic avisó a la policía de San Francisco por una conversación con Claude después de que un usuario dijera que había comprado un rifle y que tenía a Dario Amodei “en el punto de mira”. La empresa denunció el caso, pero no entregó el chat cuando se lo pidieron.Anthropic tampoco limita el seguimiento a incidentes concretos. Dario Amodei explicó en julio a The Wall Street Journal que la compañía mantiene un proceso interno para seguir durante un tiempo a determinadas “personas de interés”, con la intención de detectar patrones de escalada antes de que ocurra algo. Ese seguimiento, por tanto, puede prolongarse más allá de una protesta.Y aquí aparece el Anthropic de principios de año. La compañía se enfrentó al Departamento de Defensa, acabó designada como riesgo para la cadena de suministro y defendió que Claude no debía utilizarse para vigilancia doméstica masiva ni para armas totalmente autónomas. Esos eran precisamente dos de los límites que se negó a retirar.Ahora, sin embargo, Anthropic está contratando personal para ventas de seguridad nacional e intenta volver a los contratos militares, mientras amplía sus propios sistemas de vigilancia. Además, esto coincide con la salida de Jacob Coxon de Anthropic, investigador que abandonó la compañía denunciando la carrera hacia sistemas cada vez más potentes sin tener resueltos sus riesgos.