Una colina de la localidad francesa de Tonnerre, situada al sureste de París, podría haber sido mucho más concurrida hace unos 2.000 años de lo que es en la actualidad. Las excavaciones realizadas han sacado a la luz los restos de un asentamiento bastante grande, ocupado durante diferentes periodos históricos. El descubrimiento, realizado por arqueólogos del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas de Francia, permite conocer mejor cómo se organizaban y transformaban los espacios urbanos en la antigüedad. Los investigadores encontraron conjuntos de construcciones que incluyen sótanos, talleres y diferentes estructuras vinculadas a la vida cotidiana. Los indicios apuntan a que el lugar estuvo ocupado inicialmente por una fortificación gala durante la Edad de Hierro tardía, en torno al siglo I A. C., antes de pasar a formar parte del mundo romano. La posterior presencia romana modificó considerablemente el paisaje construido, aprovechando en muchos casos las estructuras que ya existían y levantando nuevas edificaciones en un espacio limitado.Un asentamiento mucho más poblado de lo que se esperaba Topógrafos trabajando sobre el terrenoEl descubrimiento cobra todavía más importancia al compararlo con otra excavación realizada en 2024 a apenas unos 50 metros de distancia. Ambos trabajos han permitido reconstruir una imagen más completa de Montbéliard, donde las construcciones se concentraban unas junto a otras en las laderas. Para los arqueólogos, esta disposición revela que el terreno estaba muy ocupado y que construir allí exigía aprovechar cuidadosamente cada espacio disponible.Aunque el área excavada apenas alcanza unos 740 metros cuadrados, contiene evidencias de varias etapas de la ocupación. Los primeros habitantes conocidos fueron los galos, que utilizaron la colina como un asentamiento fortificado. Con la llegada de los romanos, el lugar experimentó nuevas transformaciones: algunas construcciones fueron levantadas directamente sobre restos anteriores, mientras que otras se añadieron a las existentes, aumentando aún más el número de edificios.La ocupación de la colina no terminó con la época romana. El lugar siguió siendo utilizado durante la Edad Media, prologando una historia que se habría extendido durante aproximadamente 1.500 años. Cerámicas y monedas recuperadas durante las excavaciones confirman que ya antes de la llegada de los romanos existía allí una comunidad bien organizada.Sótanos, escaleras y estructuras ocultas bajo tierra Vista aérea del asentamientoEntre los descubrimientos más llamativos destaca una construcción medieval de grandes dimensiones que estuvo dividida en varias habitaciones. En su interior apareció un sótano que conserva una escalera de piedra. Esta estructura se encuentra además relacionada con varios antiguos pozos o fosas, lo que añade nuevas incógnitas sobre el uso que tuvo el edificio. Cerca de ella también apareció otro sótano de la época romana, situado por encima del nivel del terreno circundante.Los arqueólogos encontraron además una estancia cuya entrada estaba cubierta originalmente por una bóveda o arco. Entre los restos aparecieron piedras talladas en forma de cuña, utilizadas para construir el arco, así como elementos de hierro que permanecían entre las piedras. Estos últimos podrían haber formado parte de una antigua puerta de madera. Hallan más de 40.000 monedas romanas enterradas en Francia: el tesoro estuvo oculto casi 2.000 añosLa presencia romana también está representada por varios asentamientos cuyos muros todavía se conservan parcialmente y por una construcción alrededor de un patio. Otro indicio muy interesante procede de los restos de escoria metalúrgica encontrados en el lugar. Este material apunta a que durante el periodo romano hubo allí una herrería, lo que demuestra que el lugar no era únicamente un espacio para vivir.Los trabajos arqueológicos todavía no han terminado de revelar todos los secretos del asentamiento. Los investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas de Francia esperan ampliar las excavaciones para dejar al descubierto por completo todas las estructuras del lugar y determinar con mayor precisión para qué servía cada una de ellas.