A 2.357 ºC el agua debería haber dejado de parecerse al hielo. Dos diamantes y una presión dos millones de veces mayor que la atmosférica acaban de demostrar que no siempre es así
Científicos franceses comprimieron agua hasta 219 gigapascales y la calentaron a más de 2.300 ºC. En lugar de perder toda estructura sólida, apareció un extraño hielo superiónico que podría existir dentro de Urano y Neptuno.