Edición original: The Inmortal Thor #21-25 USA (Marvel Comics, 2025)Edición España: El Inmortal Thor (Panini Cómics, 2025)Guion: Al EwingDibujo: Jan Bazaldua, Justin Greenwood, Pasqual FerryEntintado: Jan Bazaldua, Justin Greenwood, Pasqual FerryColor: Matt HollingsworthFormato: Rústica · 24-40 páginas · 3,30-4,60 €A quién rezan los diosesPara que una historia tenga sentido debe poder terminar.»Llegamos al final de la serie de reseñas dedicada a la última etapa del Dios del Trueno, El Inmortal Thor, que corrió a cargo del escritor Al Ewing. El británico había utilizado un título similar con anterioridad, en la archiconocida El Inmortal Hulk, considerada por muchos (entre los que sin duda me encuentro) como un clásico moderno. Aquel título tenía una tarea principal que realizar, continuar la historia de Hulk después de su muerte en Civil War II y de ahí nacía tanto el nombre de la colección como su naturaleza: si Hulk no puede morir, entonces es inmortal, y en ese caso el autor se preguntaba ¿puede Hulk encontrar la paz si no puede morir? El caso de la colección que hoy nos ocupa es similar, pues no es solo una repetición, una manera de hacer que el lector recuerde lo que ha funcionado antes, sino que además es una descripción. Esta es la historia de Thor, el inmortal, pues su naturaleza es la de un dios, uno antiguo, y no la de uno de los mortales que ha jurado proteger. De aquí nace esta serie, las historias sobre dioses son mitos, y así nos introduce Ewing a la serie. ¿Qué dioses existen para los dioses? ¿Cuál es la responsabilidad de aquel que los gobierna? ¿Puede un dios permanecer intacto cuando se cambia su historia, su mito? Este tipo de preguntas son las que se pregunta la colección, y las que se tratan de responder en esta tanda de números. Sin más dilación, procedemos a reseñar la última tanda de 5 números de El Inmortal Thor, publicados en España por panini cómics.La sinopsis de estos números es bastante simple, Thor debe enfrentarse a su desafío final. En arcos anteriores Loki, en su papel de narrador, de aliado y de enemigo del Dios del Trueno, nos daba a conocer tanto a nosotros como al propio Thor el camino que debía seguir la historia. Thor debía reunir tres armas, debía enfrentarse a su desafío, y al final sería el mismo Loki quien causará su final. Thor ha obtenido tan solo dos armas de las que necesita, un hacha tan afilada como su ingenio y un cinturón de fortaleza forjado del rayo de Zeus, y ahora ha llegado el momento para partir en solitario a Utgard una vez más, a enfrentar su destino, a enfrentar al Utgard-Loki. Sus aliados intentarán evitar que libre la batalla en solitario, en especial Skurge, que fue resucitado por el mismo Odín y enviado desde el festín eterno del Valhalla de vuelta al reino de los vivos para frenar el destino de Thor, y ocupar su lugar en el mito.El guion de Ewing en general excede mis expectativas. En la tanda anterior teníamos unos números quizás más independientes, que parecían apartarse por un momento de la trama principal en favor de historias más independientes, pero aquí el británico llega al final poniendo toda la carne en el asador. El texto, refiriéndome a los diálogos y a la narración que tan bien integra Ewing en la historia, es de una calidad bastante alta. Cada personaje habla con una voz y una motivación propia y clara, y sirve para avanzar la trama. Por encima de esto, Ewing se dispone a explotar el concepto de su obra. Cada desafío con el que se encuentra Thor es superado con ingenio y resolviendo con satisfacción lo que la serie había planteado hasta el momento. En el mundo de metáfora de Utgard Ewing aprovecha para dar rienda suelta a su creatividad, con Thor enfrentándose al mismo concepto del reinado o con un número que te hace echar a cara o cruz si avanzas de página. Son unos cómics en los que el autor se exige mucho y que en mi opinión, hace funcionar.El dibujo sin embargo es otro cantar. La breve contribución de Justin Greenwood, si bien es bastante correcta, no es nada del otro mundo (a pesar de las escenas que plasma) y la mayor parte del arte recae sobre la artista titular de la colección, Jan Bazaldua. Creo que, salvando las distancias, la artista mexicana tiene bastante en común con John Romita Jr. en instantes de su carrera. Aunque carezca de los picos de calidad del estadounidense, el mero volumen de trabajo de la artista deja clara una cosa sobre Bazaldua, cumple los plazos. Sus expresiones faciales pueden ser simplonas y su trabajo de entintado y de escenarios y entornos bastante pobre, pero llega a tiempo para la publicación y eso en la industria importa. Los colores de Martín Hollingsworth parecen tener dificultades adaptándose a las líneas de Bazaldua, y no alcanzan a elevar el resultado final que tenemos sobre la página.En definitiva, se trata de un final y quizás de una etapa que deja un sabor agridulce. Ewing plantea una historia de gran escala, con grandes conceptos y varias líneas argumentales, que bebe de etapas anteriores del personaje como la de Simonson, Cates o De Falco. Sin embargo, algunos de estos caminos parecen perderse dentro de la colección, disipándose, y esperamos que sean recuperados en la segunda parte de esta epopeya, la historia del mortal Thor. La inconsistencia artística es una de las mayores lastras de la etapa, el baile de dibujantes se resuelve con la llegada de Bazaldua, pero su arte no es capaz de plasmar la escala de la historia que Ewing tiene en la cabeza. Nos vemos en la segunda parte.↑Lo mejorLa escala de la historia que plantea Ewing. ↓Lo peorLa presentación no está a la altura del contenido.