En 1961 la URSS quiso fabricar una nueva pesquería en el Ártico y soltó 1,5 millones de larvas y más de 12.000 cangrejos del Pacífico. 65 años después, Noruega permite pescarlos sin cuota en parte de su costa para impedir que sigan avanzando
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La URSS trasladó deliberadamente el cangrejo real del Pacífico al mar de Barents para crear una pesquería. La apuesta funcionó demasiado bien: hoy es un negocio millonario y una especie invasora capaz de modificar el fondo marino.