Si el fútbol es un estado de ánimo, el Barça de Flick es la embriaguez de quien se sabe poderoso y es consciente de sus poderes, como aquel súper héroe que una vez superada la fase de negación de una realidad descubierta, acepta con autoridad su nuevo lugar en el mundo. El del Barça, este 3.0 de Hansi, es el de ser, este inicio de curso, el equipo que mejor y más está jugando al fútbol. Uno que no necesita pisar el acelerador como el de antaño para que sus victorias nazcan de la intensidad sostenida, sino de la sabiduría ya almacenada de un equipo que aspira justamente a eso: a medir riesgos y su propia intensidad en base a momentos y rivales para saber ganar aún cuando todo va a otras pulsaciones. De eso va el Pedri - Rodri, que lejos de disputarse el cetro a mayor dominador han venido a ser esa mesa puesta por navidad. En la abundancia y la tranquilidad está el secreto. Seguir leyendo....