Marte es hoy un planeta frío, seco y aparentemente inhóspito, pero su superficie conserva algunas de las mejores pistas sobre cómo fue hace miles de millones de años. A diferencia de la Tierra, Marte carece de procesos activos de renovación de la superficie como la tectónica de placas, el vulcanismo generalizado y la acción continuada del agua líquida. Esto ha permitido que muchos de sus paisajes permanezcan relativamente intactos durante largos periodos de tiempo, convirtiendo el planeta rojo en una especie de archivo geológico del sistema solar.En este escenario, el rover Curiosity de la NASA ha captado recientemente un paisaje particularmente llamativo en el cráter Gale: una extensa región cubierta de estructuras con formas que tienden a ser poligonales. Aunque este tipo de formaciones ya había sido observado en otras zonas de Marte, es la primera vez que Curiosity encuentra un terreno de estas características directamente en suelo marciano. El descubrimiento ofrece a los científicos una nueva oportunidad para estudiar de cerca unas estructuras que podrían estar relacionadas con la presencia de agua en el antiguo Marte.Una posible huella de antiguos ciclos de lluvia y sequia Imagen captada por el rover Curiosity donde se pueden ver las formacionesLos polígonos observados por Curiosity tienen diámetros de aproximadamente cuatro a ocho centímetros y, según la hipótesis planteada por los investigadores, podrían haberse originado como grietas de barro. En la Tierra, este fenómeno ocurre cuando un sedimento húmedo se seca: al perder agua, el material se contrae y su superficie se agrieta, formando patrones geométricos. Si esta interpretación es correcta, las estructuras de Gale podrían constituir una evidencia de antiguos ciclos de lluvia y sequía en Marte.Todo esto coincide con un estudio publicado en 2023 en la revista Nature que propuso que algunas grietas de barro identificadas por Curiosity dentro del cráter Gale pudieron formarse durante ciclos intensos de lluvia y sequía. Los autores plantearon que estos procesos podrían haberse producido durante la transición entre los periodos Noeico y Hespérico, hace aproximadamente entre 3.800 y 3.600 millones de años, una época en la que Marte pudo haber presentado condiciones climáticas más parecidas a las de la Tierra.No obstante, los nuevos polígonos no pueden atribuirse definitivamente al agua. Los científicos señalan que todavía es necesario investigar cómo se formaron exactamente. Marte presenta estructuras poligonales de tamaños y características muy diferentes, y no todas tienen necesariamente el mismo origen. Algunas podrían estar relacionadas con ciclos de congelación y deshielo, mientras que otras podrían haberse producido por tensiones tectónicas o procesos volcánicos.Una formación que también está presente en otras regiones de Marte Las observaciones realizadas desde órbita muestran precisamente la enorme diversidad de estos paisajes. El instrumento HiRISE, instalado en una sonda que lleva orbitando Marte desde 2006, ha fotografiado polígonos en numerosas regiones del planeta. Algunos son gigantescos en comparación con los detectados por Curiosity y pueden alcanzar desde unos 15 metros hasta más de 350 metros de diámetro. Las observaciones realizadas desde la superficie, en cambio, permiten analizar estructuras mucho más pequeñas y estudiar directamente su composición y química.Entre los ejemplos más espectaculares se encuentran los llamados polígonos de los fondos de cráteres, presentes en lugares como Hellas Planitia, Noachis Terra y Margaritifer Terra. En algunos casos, estos patrones de grandes grietas podrían estar relacionados con antiguos depósitos que estuvieron en contacto con agua estancada. Hellas Planitia destaca por ser la mayor cuenca de impacto de Marte, con unos 2.300 kilómetros de diámetro y una profundidad superior a los 7.000 metros respecto al nivel de referencia marciano.Cabe destacar que cada grieta, depósito o patrón geométrico puede aportar información sobre la evolución del clima marciano. El Marte actual es muy diferente del planeta que existió durante sus primeras etapas, pero su superficie conserva vestigios de aquellos tiempos. Los nuevos polígonos estudiados por Curiosity podrían convertirse así en otra pieza del complejo rompecabezas que los científicos intentan reconstruir: un Marte antiguo en el que el agua pudo desempeñar un papel mucho más importante y en el que las condiciones ambientales quizá fueron, durante ciertos periodos, sorprendentemente similares a las de nuestro planeta.