Muchos han llegado al convencimiento de que el verdadero nuevo año llega en septiembre en la sencillez de encarar la rutina con algún que otro nuevo desafío y no entre diciembre y enero, con los vestidos de fiesta, las uvas y el cava. Quien así lo vive tiene la seguridad de que el comienzo de cada ciclo se escribe en la paz que irradia el Pocito y el santuario de la Fuensanta , a los pies de una pequeña imagen que, paradójicamente es tan grande y poderosa, tan atenta a las súplicas. Se escribe un nuevo capítulo en la Catedral parados ante esta imagen como si, pasado lo más largo del verano, todo estuviera por estrenar. La Fuente santa mana... Ver Más