Algunas recetas no necesitan muchos ingredientes para funcionar, y esta es una de las mejores pruebas de ello. Un bote de garbanzos en conserva, un puñado de espinacas frescas y queso feta: tres ingredientes que probablemente ya tienes en casa y que juntos en una sartén se convierten en una cena caliente, nutritiva y con mucha más personalidad de lo que su sencillez haría pensar. Los garbanzos se doran hasta quedar crujientes por fuera, las espinacas se hacen en un momento y el feta se desmenuza encima para que se funda ligeramente con el calor residual. Sin más. Es el tipo de receta que haces una vez, te sorprende y acabas repitiendo cada semana. No remuevas los garbanzos nada más echarlos. Déjalos quietos un par de minutos para que la base se dore bien y forme esa costra ligeramente crujiente que hace que el plato tenga tanta textura. Si los mueves constantemente, quedarán blandos. El feta va siempre al final y con el fuego apagado. Si lo añades con la sartén todavía al fuego, se derrite demasiado y pierde esa textura cremosa y en trozos que contrasta tan bien con el crujiente de los garbanzos. Si quieres darle más profundidad de sabor sin añadir más ingredientes, espolvorea una pizca de pimentón ahumado o comino molido sobre los garbanzos mientras se doran. Este salteado es un plato nutricionalmente muy completo. Los garbanzos aportan proteína vegetal, fibra soluble, hierro, magnesio y folatos, y al dorarse en la sartén ganan en sabor y textura sin perder ninguno de sus nutrientes. Las espinacas , por su parte, son una de las verduras más densas nutricionalmente que existen: ricas en hierro, calcio, vitamina K y antioxidantes. El queso feta aporta calcio y proteína adicional con un contenido en grasa moderado, inferior al de otros quesos curados. El aceite de oliva virgen extra utilizado para el salteado suma grasas monoinsaturadas de calidad. En conjunto, esta cena de tres ingredientes ofrece un perfil nutricional difícil de superar para lo rápida y sencilla que es: proteína, fibra, hierro, calcio y vitaminas en un solo plato y en menos de quince minutos.