Un fotón extremadamente energético asociado al estallido de rayos gamma GRB 221009A llegó a la Tierra después de recorrer unos 2.000 millones de años luz. Según la física estándar debería haber sido absorbido durante el trayecto, pero un equipo italiano propone una explicación inquietante: la invariancia de Lorentz podría sufrir diminutas modificaciones a energías extremas.