La Universidad de Queensland crea el Paraborg, una cucaracha cíborg con cámara e inyector de medicamentos para llegar a víctimas atrapadas entre escombros

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Cuando ocurre un terremoto, un derrumbe o cualquier otro desastre, los equipos de rescate se enfrentan a un gran problema: llegar hasta las personas atrapadas. Los escombros pueden formar espacios demasiado estrechos, inestables o peligrosos para que entre un rescatista, e incluso los robots que se usan habitualmente pueden tener dificultades para desplazarse por ellos. Ahora, un equipo de científicos de la University of Queensland y la University of New South Wales ha propuesto algo muy interesante: utilizar cucarachas modificadas mediante tecnología electrónica para buscar víctimas e incluso administrarles primeros auxilios.El proyecto, bautizado como "Paraborg", fusiona las capacidades naturales de estos insectos con pequeños dispositivos electrónicos. La idea puede resultar surrealista, pero tiene cierta lógica. Las cucarachas son capaces de desplazarse por terrenos complicados, introducirse por huecos estrechos y sobrevivir en condiciones que resultarían muy difíciles para una máquina. En lugar de construir un robot que tenga que reproducir todas estas habilidades desde cero, los investigadores han optado por aprovechar las que la naturaleza ya ha desarrollado.Una cucaracha gigante como nuevo aliado de los equipos de rescate Para crear el Paraborg, el equipo utilizó una cucaracha gigante excavadora originaria del norte de Queensland. Este tipo de cucaracha puede alcanzar unos 8,7 centímetros de longitud y pesar hasta 40 gramos, un tamaño considerable que permite transportar equipos electrónicos sin comprometer demasiado su movilidad. Los investigadores desarrollaron dos versiones diferentes: una equipada con una cámara para localizar y observar posibles víctimas y otra dotada de un mecanismo capaz de administrar una inyección.El sistema de control funciona mediante pequeños electrodos conectados a las antenas y a los cercos, unos órganos sensoriales situados en la parte posterior del abdomen. Mediante estímulos eléctricos, los científicos pueden influir de forma remota en el movimiento del insecto. La estimulación independiente de cada antena permite dirigirlo hacia un lado u otro, mientras que los cercos pueden utilizarse para controlar la velocidad de desplazamiento. Tras experimentar con distintas frecuencias, los investigadores descubrieron que los estímulos de entre 10 y 40 hercios eran los más adecuados, mientras que por encima de los 50 hercios el sistema perdía eficacia con el tiempo.Una de las características más llamativas del proyecto es el dispositivo médico incorporado en una de las versiones del Paraborg. Se trata de un pequeño mecanismo que utiliza un muelle para presionar una jeringuilla. El sistema genera dióxido de carbono mediante una reacción química entre ácido cítrico y bicarbonato de sodio. El gas resultante proporciona la presión necesaria para empujar el émbolo de la jeringuilla y administrar el medicamento. El alimento que las cucarachas no soportan y que probablemente tengas en tu casa a plena vistaEn las pruebas realizadas por el equipo, una cucaracha controlada a distancia tuvo que desplazarse desde un punto de partida, atravesar varios puntos de control y finalmente administrar una inyección a un objetivo simulado. Cuando se encontraba a menos de 15 centímetros del objetivo, el mecanismo alcanzó una tasa de éxito cercana al 95 %. Si se considera toda la operación, desde el desplazamiento inicial hasta la administración de la inyección, el porcentaje de éxito fue del 72 %.Cucarachas cíborg capaces de trabajar en equipo Mecanismo de la inyecciónLos científicos también demostraron que varios Paraborgs podrían colaborar. Mientras una cucaracha equipada con la cámara localizaba un objetivo simulado, otra podía actuar como paramédico y encargarse de administrar la inyección. Este planteamiento abre la puerta a utilizar grupos de insectos especializados en diferentes tareas, en lugar de depender de un único robot capaz de hacerlo todo.Todavía queda mucho camino antes de que estas cucarachas puedan ser totalmente viables. Los experimentos no reprodujeron algunas de las dificultades más importantes de un escenario real, como montañas de escombros, superficies irregulares u obstáculos móviles. También será necesario comprobar cómo funciona la tecnología durante períodos prolongados y en condiciones mucho más impredecibles.El objetivo del equipo es que, con suficientes recursos para acelerar la investigación y las pruebas de campo, una tecnología de este tipo pueda llegar a utilizarse en escenarios reales dentro de cinco a diez años. Más que sustituir a los robots tradicionales, los Paraborgs apuntan hacia una idea diferente: combinar biología e ingeniería para aprovechar las capacidades naturales de distintos animales y convertirlas en herramientas para salvar vidas.