Me cabe hoy el cometido más triste, más ingrato, al recordar el fallecimiento de uno de los iconos de la cirugía española y su extensión internacional. Se nos ha ido, se nos ha escapado, propiciando las lágrimas que afloran dulcemente ante la marcha a un mundo mejor del profesor Laureano Fernández-Cruz, hijo y hermano de catedráticos de Medicina, fue también catedrático de Cirugía en el Hospital Clinic, de la Universidad de Barcelona, realizando el primer trasplante de páncreas en nuestro país y posteriormente, el primer trasplante de páncreas y riñón simultáneos en el mismo hospital. Sus centros de formación Saint Antoine (París), General Infirmary (Leeds), University California San Diego y Minessota (Mineapolis) acreditan su éxito profesional. Responsable de la unidad de páncreas, son conocidas y seguidas las modificaciones que estableció en las técnicas de trasplante, especialmente diseñadas para mejorar la revascularización de los injertos pancreáticos, mediante un importante cambio en el diseño de los autoinjertos arteriales. Su currículum difícil de mejorar, abarcaba todos los métodos utilizados en la cirugía general y han quedado plasmados en las mejores revistas nacionales e internacionales, que siguen siendo referencias en la actualidad. Su habilidad y conocimiento fueron aceptadas en países de gran peso en la investigación, como los Estados Unidos, Inglaterra y Francia, que compensaron su dedicación y estudio con los premios académicos más relevantes como el Colegio Norteamericano, y el Real Colegio de Cirugía de Inglaterra. Ha sido presidente del European Surgical Association, Digestive Surgery y el Pancreatic Club. Miembro honorario de la Asociación Española de Cirugía, de la Asociación Catalana de Cirugía y de la Asociación Francesa de Cirugía. Laureano Fernández-Cruz ha sido siempre un referente, no solo académico o universitario, sino amigo fraternal de todos, humilde y especialmente humano, dedicado a los enfermos que estoy seguro que tanto le recuerdan ahora que Dios le ha trasladado a esa nube a la que no todos llegan. La partida del profesor Laureano Fernández-Cruz deja la cirugía española sin un pilar sobresaliente, a pesar de la extensa escuela que ha creado en sus colaboradores continuadores de su ejemplaridad, su dedicación, su conocimiento, del cual me aproveche cuando hace unos meses le pedí su contribución sobre un tratado sobre trasplantes para que pudiéramos asegurar que, con su ayuda, el libro estaría completo al incluir su importante experiencia y la de sus tan apropiados colaboradores. La cirugía catalana, española y de tantos países desarrollados está de luto. Pienso, como tantos cirujanos mundialmente reconocidos, que el profesor Fernández-Cruz, ha pasado a un espacio donde se mantendrá de forma infinita como una referencia, en la que nunca se perderán sus enseñanzas, sus dotes, su habilidad quirúrgica, sus logros, al mejorar los resultados, con el único fin de ayudar a los demás. En su libro 'La dignidad de un mundo en transformación' decide abrir su corazón contando su biografía diseñada para la acción. Creo que ha vivido una aventura fascinante. Defendía con pasión que todos los aspectos de la vida, nos ayudan a mejorar con el avance exponencial de la tecnología. Ese entusiasmo suyo por aportar cosas nuevas será para nosotros algo inolvidable.