Durante un mes, un zoológico itinerante llevó cabritos a residencias, fiestas y picnics sin levantar sospechas. Tres tenían rabia y casi 300 personas terminaron bajo evaluación médica

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Lo que parecía una actividad inofensiva terminó convertido en un operativo sanitario a escala estatal: 284 personas han sido evaluadas después de tocar a los animales y 213 recibieron la recomendación de iniciar la profilaxis posexposición.