Hace años, una familia cogía el coche desde Murcia para dirigirse a Francia. Se trataban de los Corral Bernal, integrada por un padre (Lionel Guy Emile) y dos hijos (Lionel J. y Alicia), y el viaje tenía como motivo llevar a la primogénita a estudiar el Máster de profesorado. Durante el trayecto, el hijo le contaba las anécdotas por teléfono a un amigo que se encontraba estudiando cine en Madrid."Él me llamaba cuando estaba agobiado, me mandaba fotos y todo era muy increíble, muy cinematográfico", me cuenta el director Carlos Saiz Espín (Murcia, 1991) en la cafetería del Hotel Olid en Valladolid, un frío 27 de octubre de 2025. En el momento de nuestra entrevista todavía quedan cuatro horas antes de que se proyecte por primera vez en el festival de Seminci su ópera prima Lionel y los nervios son ya palpables.De esas conversaciones nació el corto La hoguera (2020), un trabajo de 19 minutos que ya protagonizaban los desencuentros reales entre Lionel padre y su hijo sin oficio ni beneficio. Después de que funcionase bien en festivales como el de San Sebastián, el productor Mario Forniés se puso en contacto con Saiz: "Me dijo que el tema le tocaba mucho porque él también tiene una historia peculiar con su familia. Vimos hasta dónde podíamos llegar y me conectó con el guionista Raúl Liarte", explica el también director de Muerte murciélago (2021).Fue en ese momento en el que Saiz empezó a expandir la historia y creó Lionel, una película que retoma la conclusión del corto anterior y con la familia interpretándose de nuevo a sí misma. De esta manera, el largometraje sigue a Lionel hijo quien, al descubrir que perderá la pensión de orfandad con la que ha vivido desde la muerte de su madre, emprende un viaje desde Murcia hasta Marsella junto a Lionel padre para visitar a Alicia, quien ahora es profesora de español.Una trama que saca a relucir los conflictos familiares y la falta de comunicación que existe entre ellos, así como el dolor por la pérdida de la madre y la ausencia del afecto paternal. Y Saiz decidió ubicar la cinta en el contexto de una road movie: "Había algo de la energía del viaje que se parece mucho a la de un rodaje clásico y el coche te obliga a hablar porque es un espacio muy cerrado, muy íntimo"."Ha sido mucho tiempo de escritura, montaje y búsqueda de financiación. Para mí, lo mejor de esta experiencia ha sido trabajar con la familia", recuerda Saiz sobre los cinco años que tardó el largometraje en ver la luz.Una familia y un cocheEn la misma cafetería y el mismo día, me cito con la familia de la que habla el murciano con tanto cariño: los Corral Bernal. Los debutantes todavía no han visto la película terminada y están deseosos de que caiga la noche para acudir al estreno en el Teatro Calderón. Entre la expectación, me dan su versión de su aventura de un mes y medio rodada cronológicamente y que llegó a apilar a siete personas en un coche. "El mayor reto ha sido la convivencia. ¿Quién iba a decir que un padre iba a hacer una película con sus hijos? Eso se quedará en mi memoria toda mi vida", cuenta Lionel padre mientras los demás ríen. "Y unos hijos con su padre", añade Alicia de manera sarcástica. "Muchas veces había momentos duros porque éramos mucha gente compartiendo energía y emociones y había que intentar dejar cosas de lado para seguir adelante", cuenta Lionel hijo, quien ya no luce los rizos rebeldes de la película, sino un rapado al cero.Los tres se acomodan en un sofá y sacan a relucir el carácter que demuestra que no interpretan ningún papel y que, efectivamente, trabajaron desde la improvisación. "Al principio era un poco raro porque lo más habitual es tener un guion, pero Carlos actuó de una forma bastante psicológica con nosotros. Muchas veces no sabíamos lo que íbamos a hacer hasta que faltaban cinco minutos para rodar", cuenta Lionel J. "Él decía: 'Venga, nos sentamos aquí, vamos a cenar…' Mi padre hizo una tortilla de patatas, me trajo un montón de comida de España y era como: '¿Qué estamos esperando de estas escenas?'", añade Alicia. "El último día intenté leer el final y Carlos me quitó el texto", recuerda Lionel Guy.A pesar de las interrupciones entre ellos, Lionel hijo demuestra que es la voz cantante y confirma su gran vínculo con Saiz: "Nos conocimos por un amigo que teníamos en común y fue un flechazo. En un momento dado, yo estaba haciendo un Erasmus en Rumanía y volvimos juntos a España. Cuando mi padre vino a recogernos al aeropuerto, Carlos empezó a interesarse en mi familia".Heridas a golpe de rockEn un recorrido por carretera, uno de los elementos imprescindibles es la música y el director murciano aprovechó los códigos del rock para que el público entrase mejor en un universo fuera de lo común, con unos personajes peculiares y un acento murciano marcado que no se suele escuchar en el audiovisual, el mismo que tiene joven realizador. "Le pedí a Lionel J. una lista de Spotify y a partir de ahí estuvimos escribiendo. Queríamos que la banda sonora acompañara su viaje emocional", cuenta.Son canciones como Recuerdos de una noche de Triana, Tienes reservado el cielo de Sen Senra o las del francés Yves Simon las que trazan de manera sonora los distintos momentos que vive la familia Corral Bernal a lo largo de la cinta. También se incluyen las potentes Falta sentimiento de Carolina Durante y Fuego de Él Mató a un Policía Motorizado, grupos con los que Saiz trabajó anteriormente en la dirección de videoclips.A medio camino entre el cine quinqui y la ficción documental, Lionel retrata una temática presente en títulos como las recientes Romería, Flores para Antonio o hasta El ser querido. "Al final todos somos hijos de alguien y en este momento hay algo muy fuerte de choque" y, añade, "la generación de nuestros padres vivió una época en la que, si seguía unos pasos, ya tendría una vida dentro del estado de bienestar. Ahora no está pasando"."Voy descubriendo con el tiempo por qué me he acercado a esta película y a este proyecto. Tiene que ver conmigo por la incapacidad de comunicación que puede tener una familia, aunque la mía no se parezca a la de Lionel, hay algo en la incapacidad de comunicación que nos conecta", concluye rotundo Saiz. La opinión de los Corral Bernal sobre qué se puede aprender de las riñas entre ellos es diferente y, en parte, refleja la forma de vivir de cada uno. "Al fin y al cabo, la familia no se elige y hay que quererla", dice Alicia. "Creo que la película refleja el cariño que hay entre personas", opina Lionel padre. "Que la vida son dos días y que tenemos que disfrutar de lo que podemos", concluye Lionel hijo.Lionel llegará a los cines el 11 de septiembre después de alzarse con numerosos premios como el de Mejor película del Festival Internacional de Cine de Transilvania y en el Atlàntida Mallorca Film Fest, Mejor actor en el festival de Pekín, Jurado Joven en el Festival Márgenes y una Mención Especial en la Seminci y el Festival REC de Tarragona. Al final, la inquietud de aquel día de octubre valió la pena.