España volverá a disputar las semifinales de un Mundial de baloncesto femenino después de aplastar en cuartos a la selección de Australia gracias a una exhibición coral que quedó plasmada en un contundente 66-89 en el marcador. Frente a uno de los ogros del torneo la selección desplegó sobre el parqué todas sus virtudes, desde la inspiración en ataque a la contundencia defensiva, para no fallar a la cita con Estados Unidos en la siguiente ronda en lo que bien podría ser una final anticipada. Conscientes de que tendrían que sacar su mejor versión para medirse a una Australia que no se bajaba del podio desde 2024, las de Miguel Méndez firmaron un arranque casi perfecto que comenzó con un intenso duelo desde la línea de tres puntos entre Stephanie Reid e Iyana Martín. El acierto de la asturiana desde la distancia avanzaría la que sería la tónica de la primera mitad, con las españolas machacando a las oceánicas a base de triples. El choque marchó igualado hasta el 15-15, cuando España sumó a su acierto frente al aro un desempeño descomunal en defensa, estableciendo un muro ante su zona a partir de ayudas, robos y dominio del rebote en el que Australia en ningún momento consiguió encontrar debilidades. Lo mejor es que el brillo español fue coral , con Alicia Florez y Alba Torrens tomando el testigo de Iyana y Gustafson, las más destacadas al inicio. Enfrente, las de Sandy Brondello, impotentes, no lograron evitar un parcial de 0-16 que inclinó el partido en su contra demasiado pronto. Al término del primer cuarto ya mandaba España por 17-31 y la inercia no cambió en el segundo parcial, en el que se sumaron a la fiesta Maite Cazorla, Awa Fam y María Conde. Así, las de Miguel Méndez se marcharon al descanso con 58 puntos en el zurrón, 21 más que Australia. Una barbaridad, y más teniendo en cuenta que la del rival partía como una de las mejores defensas del torneo. Tras el paso por vestuarios España no consiguió sostener sus desorbitados porcentajes de acierto, pero sí mantenerse lejos en el marcador gracias a su brillante defensa y a su autoridad en el rebote . Así, la reacción de una Australia que no quería salirse del partido apenas le sirvió a las oceánicas para ganar el tercer cuarto por un estrecho margen de dos puntos. Aún así, el inicio del último cuarto encendió algunas alarmas en el banquillo de España después de varios errores no forzados y un arreón de orgullo y acierto de sus rivales, obligando a Méndez a pedir un tiempo muerto para templar los nervios y ajustar el juego. Los minutos se espesaron según se consumían rumbo a la bocina, pero las españolas supieron transitarlos sin excesivos apuros hacia el desenlace deseado, con un último estirón en el marcador cuando las australianas asumieron su primera derrota frente a España después de cinco cara a cara. El sábado la selección española se jugará el pase a la final nada menos que contra Estados Unidos , la selección campeona de los últimos cuatro mundiales, que ganó 108-56 a Hungría en cuartos, y que cuenta en sus talentosas filas con la jugadora más especial del planeta, Caitlin Clark , que terminó el último curso de la WNBA con 22,5 puntos y 8,4 asistencias en las filas de Indiana Fever. Por el otro lado del cuadro, la otra semifinal la protagonizarán Francia y Alemania.