Las personas ya no son las mismas porque muchas se han jubilado y alguna, desgraciadamente, ha fallecido. Hubo un tiempo ya lejano en el que los ciclistas corrían con calapiés. Para los que han crecido con bicis de pedales automáticos o nunca se han fijado en el detalle, los calapiés eran unas piezas metálicas, como una extensión del pedal con unas tiras de cuero de las que se tiraba para agarrar la zapatilla. Ahora, cuando un ciclista (vale también para un cicloturista) se cae, el pedal se desengancha y, en cierta manera, se mitiga el golpe.Seguir leyendo....