Una buena alimentación es fundamental para llevar una vida saludable. Pero con llevar una dieta sana y equilibrada no es suficiente. Igual de importante es el momento del día en que se ingieren los alimentos. Así lo sostiene Sebastián La Rosa, médico especialista en longevidad con millones de seguidores en todas sus redes sociales: «Consumir las comidas más temprano y en sintonía con el reloj biológico mejora la respuesta metabólica ante el mismo plato de comida». Es decir, el organismo procesa los nutrientes más eficientemente durante las horas activas del día, lo que puede reducir picos glucémicos tras la comida, según explica el especialista. Otra de las consecuencias de comer más temprano es una mayor liberación de GLP-1. Esta hormona aumenta la sensación de saciedad. Por lo que «los horarios tempranos favorecen su liberación frente a comidas nocturnas». Además, el sueño insuficiente cambia señales hormonales y perjudica el control del apetito. Entre los beneficios de esta práctica, Sebastián La Rosa también destaca una menor necesidad de picar entre horas y un mejor control de la glucosa en sangre tras las comidas. Por lo que puede ser una «herramienta complementaria para perder peso cuando se combina con calidad de sueño y elección de alimentos». Para llevarlo a cabo, el experto propone algunos consejos prácticos a sus seguidores, como adelantar la cena para alinear las ingestas con el ritmo circadiano. También recomienda mantener horarios regulares: «Mantén horarios regulares. Acostúmbrate a ventanas de comida consistentes cada día». Además de priorizar el sueño de calidad: «Mejorar el descanso ayuda a restablecer señales hormonales del hambre». Para el médico evitar comidas pesadas muy tarde es clave, porque disminuyen la eficacia metabólica y la sensación de saciedad. «Cuidar los horarios de comida y optimizar la calidad del sueño son dos herramientas biológicas clave para aumentar la saciedad y favorecer la pérdida de peso de forma natural», concluye.