España se desploma en PISA y los alumnos tienen "dificultades" con textos de más de 400 palabras por culpa de las pantallas

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El país cae en Lectura, Ciencia y Matemáticas en consonancia con el resto del mundo; la OCDE apunta que los móviles y las redes sociales están impactando en la capacidad de atención del alumnado de 15 años, que se pierde en textos complejos, en lo que es una tendencia globalUn conflicto que no cesa: el último curso de “la legislatura del profesorado” arranca entre huelgas y protestas docentes Ahora son las pantallas. En 2022 se culpó al cierre por la pandemia, pero han pasado tres años, la caída registrada por España en PISA esta edición es aún mayor que aquella vez, es sostenida en el tiempo, y hay que buscar otros factores. La OCDE, organizadora de la principal prueba de desempeño educativo del mundo, cree que el problema son los móviles, tablets y todo tipo de dispositivos y cómo impactan en la capacidad de atención del alumnado. Es la explicación que dieron en una rueda de prensa, con pocas certezas y muchas “correlaciones” y “creemos”, el analista de la organización Hue Halgreen y el secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa. Los datos en frío cuentan que España cae significativamente en todas las categorías analizadas. En este trienio, desciende ocho puntos en Ciencia (de 485 a 477), la que menos, pero 23 en lectura (de 474 a 451) y 16 en Matemáticas (de 473 a 457). En las tres materias, el país sigue por debajo de la OCDE y de la Unión Europea, como ya sucedía en la edición de 2022, pero con mayores diferencias este año: la OCDE está en 486 puntos en Ciencia, 466 en Lectura y 469 en Matemáticas. En dos ediciones de PISA la lectura ha caído 45 puntos en España, cuando un curso completo equivale a 20. (function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})(); El análisis de los datos muestra también que, con carácter general, las comunidades autónomas que mejor rinden siguen siendo las del norte (Madrid, Asturias, Cantabria y Castilla y León copan las tres primeras plazas en las tres categorías), aunque todas han empeorado su rendimiento, y las más flojas son las del sur (Ceuta, Melilla, Andalucía y Canarias), que sin embargo se mantienen en puntuaciones similares a las de la anterior edición. Pero Euskadi ha roto esa lógica este año, como hizo Catalunya el pasado. La comunidad que más invierte en Educación solo queda por encima de las dos ciudades autónomas en esta edición. Catalunya ha sido excluida en parte de los análisis por un error en la muestra de alumnado que hizo el examen. (function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})(); Los resultados de España no son aislados, siguen la tendencia global. En total, 56 de los 74 sistemas educativos con datos comparables desde 2018 (tres de cada cuatro) registraron una caída estadísticamente significativa en lectura. En el conjunto de la OCDE, el descenso medio fue de 25 puntos. (function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})(); Los responsables de la organización y del Ministerio han destacado también que la mayor caída en rendimiento se ha dado entre el alumnado que mejor rinde habitualmente, un fenómeno para el que el secretario de Estado no ha sido capaz de ofrecer una explicación. También ha destacado positivamente el número dos del departamento que dirige Milagros Tolón la “equidad” del sistema español, en el que no hay demasiados estudiantes excelentes (apenas un 4% de alumnado en los dos grupos de más rendimiento), pero tampoco en el otro extremo (un 6% en los dos grupos de menos rendimiento). Además, las diferencias entre los peores y los mejores son más pequeñas que en otros países con resultados equiparables. El informe también destaca que el uso habitual de la Inteligencia Artificial (IA) correlaciona con los resultados educativos. Resultados “a mejorar” De la Rosa ha admitido que son “resultados a mejorar”, pero también ha matizado que “hay que entenderlos en el contexto del descenso global significativo a nivel mundial” y ha descartado que tengan relación alguna con la Lomloe, aprobada por este Gobierno a finales de 2020 y que en la anterior edición no estaba en las aulas todavía. “Esto no tiene que ver con la Lomloe. El descenso es tan general que hay que considerarlo dentro de un contexto”, ha expresado. Halgreen no se ha pronunciado sobre la ley nacional, pero sí ha coincidido con el número dos del ministerio en que no se pueden analizar los resultados de España de manera aislada del resto del planeta. Redes, pantallas y atención Tras los datos, las interpretaciones. Con todas las precauciones que ha sido capaz de expresar, el analista Halgreen ha señalado que la caída generalizada en los resultados de la mayoría de los países se debe en último término al uso de las pantallas (ha dicho “devices”, en inglés). “No hay que mirar los datos de España de manera aislada”, le ha echado un capote a De la Rosa. Nada que no lleve tiempo diciendo el profesorado. “Vemos resultados similares en todos los países. La razón por la que creemos que tiene que ver con los aparatos es que hay muchos ítems [apuntando en esa dirección]. Tiene más que ver con eso que con políticas concretas. [Está] el desarrollo tecnológico en la última década, [también que] cuando hay menos uso de las pantallas hay mejores resultados... Y los estudiantes tienen problemas con textos largos. Si el texto es más largo de 400 palabras tienen más dificultades”, ha reflexionado. Y, como ha explicado a continuación, la lectura es la puerta de entrada a todos los problemas.. [A modo de referencia: este texto tiene 800 palabras en este punto, el doble de lo que tolera un estudiante medio, según Halgreen]. La OCDE desarrolla esta cuestión por escrito en el documento de análisis que acompaña los resultados de PISA. “Las tasas de éxito que descendieron más rápidamente se observaron en las tareas que utilizaban textos más largos como estímulo. Entre 2018 y 2022, las tasas de éxito disminuyeron especialmente en las tareas de lectura que implicaban procesos de mayor nivel, como evaluar y reflexionar, que requieren una lectura atenta, recordar e integrar múltiples elementos de información, en ocasiones procedentes de varias fuentes. Por el contrario, las tareas menos afectadas fueron aquellas que exigían a los estudiantes localizar un único elemento de información. (...) En un periodo más amplio (2018-2025), los descensos son más uniformes (...), pero las dificultades relacionadas con la longitud de los textos siguen siendo un factor importante del descenso general”. Y estas dificultades “podrían estar relacionadas”, dice la organización, “con la capacidad o la disposición de los estudiantes para mantener una atención concentrada ante tareas de lectura exigentes”. La proporción de lectores precisos y fluidos disminuyó aproximadamente siete puntos porcentuales entre 2018 y 2025, pone como ejemplo la OCDE, mientras la de “lectores precipitados” —aquellos que responden rápidamente, pero de forma incorrecta— aumentó unos cinco puntos porcentuales, pasando de casi el 7% en 2018 al 11% en 2025, de media. Además, el rendimiento disminuyó a lo largo de toda la prueba de lectura, pero lo hizo con mayor intensidad en las partes finales que en las iniciales. “Esto parece coherente con los dos resultados anteriores: sugiere que la atención, la persistencia o la confianza de los estudiantes ante tareas difíciles disminuyeron con el tiempo”, escribe la organización. Y todo apunta, señala la OCDE, a que este déficit de atención es responsabilidad de las pantallas. El informe sostiene que el incremento de la “lectura apresurada”, unido al peor rendimiento en las tareas de lectura compleja, es “fácilmente relacionable con la creciente tendencia hacia la lectura digital”, aunque matiza que “no se puede afirmar con certeza”. La hipótesis es que la forma de consumir información en internet —especialmente el scrolling y el consumo rápido de contenidos en redes sociales— puede estar “empeorando la habilidad y la motivación” del estudiantado para afrontar “textos complejos y buscar información”. Desde 2022, apunta el texto, ha aumentado casi seis puntos porcentuales el porcentaje de estudiantes que afirma utilizar dispositivos digitales durante más de una hora diaria para navegar por redes sociales. Halgreen ha explicado que existe una correlación negativa entre el uso del móvil con fines de ocio y los resultados académicos y ha reconocido que es más eficaz –en términos de resultados– prohibir con carácter general que dejarlo en manos del profesorado. La “buena noticia” en esa línea es que en España un 86% de los colegios prohíben los teléfonos, frente al 49% de media OCDE. El aviso estaba ahí El informe –una fuente ingente de información que interesa sobre todo a los teóricos de la educación, más que al profesorado– apunta también que la caída en el rendimiento del alumnado no se ha producido en Secundaria de manera repentina y que, aunque se exacerbó con la pandemia, no viene de ahí. Ya estaba cayendo antes de 2020. Para ello, recurre a PIRLS, una prueba para alumnado de 9-10 años que anticipaba en sus ediciones de 2016 y 2021 lo que cristalizó después en PISA. Habla la OCDE de elementos vinculados a “experiencias anteriores, en la infancia”, que incluyen el entorno familiar, el desarrollo temprano de la lectura y la escolarización previa. PISA ahonda en esto para la Secundaria, tercia Lucas Gortázar, director del área de Educación de EsadeEcPol. El informe explica, siempre con cautelas, peros y matices, que los estudiantes de la OCDE admiten haber realizado menos esfuerzo en PISA 2025 que en las ediciones anteriores, y además ha disminuido –con carácter general– el porcentaje de alumnos que se declara “curioso”, un descenso que correlaciona con los sistemas donde más han caído las puntuaciones de lectura, aunque España destaca en este apartado. También se relata en el texto una relación entre la percepción que tiene el estudiantado de la escuela y su rendimiento: los países y economías donde aumentó más la proporción de alumnos que consideran que la escuela es una “pérdida de tiempo” también registraron mayores caídas en lectura. “Es un cóctel”, opina Gortázar, de “IA, desafección, absentismo, que además explicaría que las comunidades más ricas estén cayendo y las menos favorecidas no”.