Las obras, realizadas entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, forman parte del patrimonio de las Colecciones Reales de España. Ambas fueron trasladadas bajo un estricto operativo de seguridad y quedarán expuestas en el Museo Nacional de Bellas Artes. El préstamo se concretó mediante un convenio con las Colecciones Reales, con el apoyo de la Embajada de España y la Fundación Callia.