Álvaro (39 años) dejó la ciudad para salvar el pueblo de su padre: "Todavía hay algún alumno, que son gente mayor, que me ve y me dice que venía a la escuela aquí, al pueblo de mi abuela"

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En una de las zonas más deshabitadas de Asturias, entre pueblos sepultados por la vegetación y casas que llevan décadas sin nadie que resida en ellas, Álvaro mantiene viva la memoria de su familia. Hace seis años volvió a la zona por trabajo y decidió no dejar que el pueblo donde se crio su abuela terminara de desaparecer.Seguir leyendo....