Alberto Núñez Feijóo quiere exprimir todo lo que pueda la crisis de Ceuta y que nadie se adelante sin el permiso de Génova. Feijóo está convencido de que todavía quedan informaciones por aparecer que pueden aumentar el desgaste del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Precisamente por eso quiere controlar los tiempos y las palabras. “Mando único comunicativo. Fijaremos postura cada día”, resumen fuentes del equipo del líder del PP.El líder del PP le ha enviado un mensaje de WhatsApp a sus barones y a la dirección nacional para fijar y “coordinar” la posición del partido, tal y como ha adelantado El Mundo, y confirman a este periódico en la formación conservadora. La consigna incluye opinar “sin sobreactuar” y bajo las directrices de la dirección nacional. “Vamos a gestionar la crisis con inteligencia”, explican las mismas fuentes. Y añaden: “Nos jugamos la imagen del país”. El objetivo de esa directriz es precisamente centralizar desde Génova la respuesta para evitar posiciones que se aparten del discurso de Feijóo, pero no significa que Génova quiera rebajar la ofensiva contra Sánchez, sino que busca controlar cómo se ejerce.El movimiento se produce después de varios días en los que algunas de las voces con mayor capacidad para marcar el discurso del PP han llevado la ofensiva más allá de la posición formal de Génova. La presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso ha planteado directamente romper relaciones con Marruecos y su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, ha asegurado que Sánchez y todos sus ministros acabarán siendo “juzgados por traición”. En Génova no confirman a infoLibre si el mensaje iba dirigido a ellos pero tampoco lo desmienten y, en el entorno de la presidenta, aseguran que “por supuesto” que acatarán las directrices y que nadie les “ha dicho nada”. “Es normal que [Feijóo] pida unidad”, resumen.La dirección del PP ha trasladado así a sus dirigentes la necesidad de mantener la “prudencia” y evitar mensajes improvisados sobre la desclasificación de la documentación relacionada con Ceuta. Feijóo considera la desclasificación una “voladura controlada” de un Ejecutivo que, en su opinión, ya no puede detener la aparición de informaciones procedentes de la Policía Nacional, el CNI y la Inteligencia Militar. “Esto es solo el principio y habrá más”, sostiene en el mensaje. Y añade: “Les tenemos donde queremos, a mejor no van a ir y hay mucho en juego”.En el equipo de Feijóo creen que Ceuta puede convertirse en uno de los golpes definitivos para un presidente del Gobierno al que consideran en una situación de “debilidad extrema” y que puede ser la “estocada definitiva”. Algunas voces de la dirección del partido señalan que “cuanto más dure [el Gobierno de Sánchez] mejor” para sus intereses. Y añaden: “Ahora mismo, quién da más votos a la derecha es Sánchez”. Y, aunque ese sentimiento es compartido, algunos barones que advierten del riesgo de que Vox siga creciendo, lo que podría otorgar a Abascal demasiado poder, como publicó infoLibre.El interés de Génova es, por tanto, mantener el foco sobre qué sabía el Gobierno antes de la entrada masiva en Ceuta, cuándo lo supo, qué hicieron Interior y Defensa con esa información y qué papel desempeñó Marruecos. Pero la dirección considera que la sucesión de informaciones puede ser larga y que precipitar ahora las conclusiones puede acabar perjudicando al propio PP. “Tenemos la certeza de que esto no acaba en la publicación de ayer”, afirman fuentes del equipo directo de Feijóo. De ahí el “mando único comunicativo” que pretende imponer la dirección y la decisión de “fijar postura cada día”. El planteamiento consiste en administrar políticamente las novedades según vayan apareciendo, en lugar de permitir que cada dirigente del PP anticipe sus propias conclusiones sobre una crisis que afecta simultáneamente a la seguridad nacional, la política exterior y una investigación judicial. La búsqueda de esa coordinación responde además a un problema que se repite desde que Feijóo llegó a la dirección nacional del PP, la cacofonía que provoca un partido con numerosos centros de poder. A menudo, Génova marca una posición, pero sobre el mismo asunto hablan inmediatamente presidentes autonómicos, vicesecretarios, portavoces parlamentarios y dirigentes territoriales con capacidad para generar su propia agenda.El primer problema para esa estrategia es la posición que Ayuso ha fijado sobre Rabat. En unas declaraciones en Okdiario, la presidenta madrileña aseguró que militarizaría la frontera y, preguntada directamente sobre romper relaciones con Marruecos en caso de ocupar La Moncloa, respondió: “Desde luego, mientras esto siguiera así, sí”. El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, lo descartó poco después. El plan del PP, dijo, es “reorientar las relaciones bilaterales con Marruecos, exigiendo respeto y reciprocidad” y promover una relación “que no admita amenazas ni chantajes”.Aunque Feijóo ha endurecido notablemente su discurso hacia Rabat y ha llegado a acusar a Sánchez de no ser un presidente “libre”, su planteamiento público pasa por reclamar actuaciones diplomáticas y esclarecer las responsabilidades de lo sucedido, no por anunciar la ruptura de relaciones entre los dos países. Este miércoles volvió a acusar al presidente del Gobierno de estar condicionado por Rabat con una frase dirigida a Sánchez: “Si Marruecos canta, usted se va”En el equipo del líder del PP explican que precisamente la dimensión internacional obliga a ir con cuidado. Hay “informaciones que apuntan a Marruecos”, señalan, pero el asunto tiene “vocación exterior” y las relaciones con el país vecino no pueden quedar condicionadas por una competición interna sobre quién pronuncia la frase más contundente. “Cautela en las relaciones”, sintetizan. Ahí está uno de los contrastes con Ayuso. Mientras la presidenta madrileña propone romperlas, el núcleo de Feijóo insiste en gestionarlas con “responsabilidad” y “sentido de Estado”.El mensaje de Génova no ha impedido que Ayuso haya vuelto a elevar el tono este mismo jueves durante el Debate sobre el Estado de la Región. La madrileña ha descrito a Sánchez como un presidente “ausente y chantajeado por intereses inconfesables” y que, por tanto, ha “traicionado” a España. Ayuso ha ido todavía más allá al acusar al Ejecutivo de querer “promover una inmigración descontrolada” para obtener votos y colapsar servicios públicos autonómicos. En la Puerta del Sol afirman que ese mensaje es “completamente compatible” con el que lanza la dirección nacional del partido.MAR da por hecho un juicio por “traición”La diferencia se hace todavía más clara con el mensaje de Miguel Ángel Rodríguez. El jefe de gabinete de Ayuso escribió en X: “Lo que está saliendo de los informes del CNI y de la Policía avisando al gobierno de la invasión de Ceuta y que Pedro Sánchez ni nadie del gobierno hiciera nada, significa que Pedro Sánchez y todo el gobierno serán juzgados por traición”.Rodríguez, como ya ha hecho en otras ocasiones, da por hecho el desenlace judicial: todo el Ejecutivo “será juzgado por traición”. Es un terreno en el que hasta ahora se había situado únicamente Vox. Su portavoz parlamentaria, Pepa Millán, defendió este miércoles recurrir al mecanismo previsto en el artículo 102 de la Constitución para intentar llevar a los miembros del Gobierno ante el Tribunal Supremo por “traición”. Una vía, la constitucional, que el propio Feijóo ha descartado.En Génova sí sostienen, en cambio, que el asunto puede terminar teniendo consecuencias penales, pero insisten en que no se deben anticipar públicamente responsabilidades que todavía no han sido establecidas. “Esto no es cuestión de ver si ganamos el relato”, afirman en el PP. También afirman que no es casual que el Gobierno y sus socios estén mirando hacia el CNI porque, de esta manera, buscan “protegerse en el ámbito penal”. En el equipo directo de Feijóo están convencidos de que lo conocido hasta ahora es sólo una parte de la historia. Su interpretación es que distintos ámbitos del Gobierno son conscientes de que seguirán apareciendo datos sobre las advertencias recibidas antes de la entrada masiva y están tratando de delimitar qué sabía cada departamento y hasta dónde llegaba su responsabilidad.Sobre esa misma cuestión el socio minoritario del Gobierno, Sumar, denuncia que hay un grave “descontrol” de la información de Inteligencia y plantea la tesis de que determinados sectores del CNI, la Policía, las fuerzas de seguridad y la judicatura estarían actuando por su cuenta —“el que pueda hacer, que haga” de José María Aznar— y podrían estar dificultando o boicoteando la acción del Gobierno. En ese contexto, IU reclama aclarar por qué determinada documentación no habría llegado a los máximos responsables del Ministerio del Interior y si esa falta de traslado fue ordenada por la Audiencia Nacional.Génova, por su parte, se ha personado en la causa y sostiene que “los responsables del abandono” deberán rendir cuentas ante la Justicia. Además, Feijóo ha reclamado que la directora del CNI explique en el Senado exactamente cuándo avisó Inteligencia, qué información trasladó y qué sabía el Gobierno antes de la entrada masiva .