Carlos Sainz era tan solo un niño cuando empezó a percibir los primeros estímulos sobre un mundo realmente volátil como es la Fórmula 1. Con 11 años, visitó el GP de Barcelona y "todo cambió". Aquel chico que se acercó a la competición como espectador terminó convirtiéndose, una década después, en uno de los pilotos de la parrilla. Con el paso de los años llegaron los podios, las poles y las victorias, pero al madrileño todavía le quedaba una cuenta pendiente: tener un Gran Premio en Madrid, su casa. Ahora, más de dos décadas después de aquella primera toma de contacto con la Fórmula 1, Sainz se prepara para disputar en Madrid una carrera que tendrá un sentir diferente a todas las demás.Seguir leyendo....