Ben 10 #4, de Steven T. Seagle, Robert Carey y Ren Spiller

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Edición original: Ben 10 #4 (Dynamite, 2026)Guion: Steven T. SeagleDibujo: Robert CareyColor: Ren SpillerFormato: grapa, 32 páginas, 4,99 $Llegamos al número cuatro de la nueva serie de Ben 10. El equipo de guionistas que creó la franquicia hace años se reúne con el propósito de ofrecer un enfoque distinto a partir de la premisa que todos conocemos. Los tres números anteriores demostraban esta intención mediante un cambio tonal palpable a cada página en los guiones de Joe Casey. Ahora, comienza una nueva “trilogía de números” en la que Steven T. Seagle, miembro del mismo equipo, tomará las riendas del guion. El dibujo y el color, por otra parte, sigue siendo responsabilidad de Robert Carey y Ren Spiller, respectivamente.HABLEMOS DE LA CONTINUIDADUna de las preocupaciones principales que me venían a la cabeza con el cambio de guionista era si se iba a notar mucho en el espíritu de los capítulos. En principio, dado que todos los escritores forman parte del mismo equipo desde hace años y que diseñan la historia en su conjunto, cabría esperar un salto muy leve o inexistente, independientemente de quién ponga las palabras sobre el papel. Sin embargo, las impresiones que me he llevado son un tanto distintas.Primero, en cuanto al pulso de la narrativa: los tres primeros números desarrollaban la acción de manera fragmentada, en busca de ciertos aires de desorden y confusión que contribuyesen al ambiente general de peligro misterioso en crecimiento. Con tales antecedentes, cabría esperar que los números siguientes mantuvieran la inercia, que jugasen con esa incomodidad entre un trío protagonista confuso y asustado que resulta no conocerse tan bien como pensaba. Sin duda, las vacaciones de verano con el abuelo se verían disueltas ante el tsunami desatado por el descubrimiento del Omnitrix.Bueno, pues no es eso lo que nos encontramos. Lo que nos encontramos, en realidad, es lo que podría haberse visto en cualquier capítulo de la serie de animación original: de un momento para otro, los personajes aprenden a convivir con el hecho de que el gobierno va tras ellos, los alienígenas existen y Ben tiene un reloj súper chungo que lo somete a transformaciones corpóreas terribles cada dos por tres. ¿Qué una situación así sino meros roces sin importancia para seguir disfrutando de las vacacioncitas de verano?DE LA TENSIÓN AL COSTUMBRISMO A LOS PAYASOS ULTRACHUNGOSY así prosigue este número, con nuestros protagonistas sumidos en vivencias tan mundanas como reñirse entre primos, ir al súper o pasarse por un circo ambulante. Lo único menos mundano, lo único que nos recuerda que estamos ante la historia de un superhéroe adolescente, es que ese circo lo dirigen payasos mutantes de intenciones muy siniestras y pintas todavía peores. En ese sentido, no se puede negar que en la presentación de estos joviales payasos mutantes asesinos encontramos otra muestra de algo que no podría haberse hecho de la misma forma en la serie de televisión. Los payasos que vemos aquí dan miedo de verdad. No es que el cómic se convierta de pronto en una historia de terror, pero el grado de espeluznancia sí alcanza niveles con los que bien podría haber tenido pesadillas mi niño del pasado.Más allá del cambio aparente en la dirección de la trama, en este capítulo también se aprecia un brillo distinto en la ejecución. El principio de la serie intercalaba escenas que parecían no detenerse nunca, que impulsaban los acontecimientos hacia delante al unísono y sin descanso. Lo que tenemos en esta cuarta entrega sigue una estructura mucho más habitual y parecida a la serie de animación, con escenas bien diferenciadas, de duración breve, de inicio y un fin claros… Nada de paralelismos cañeros.Al mismo tiempo, las escenas ya no exhalan tensión y misterio, sino la clase de convivencia familiar campechana que se erige sobre las interacciones de Ben y su prima Gwen. Ojo, que tampoco digo que esto no me haya gustado, puesto que sirve para profundizar en su relación y sus dinámicas. Quizá resulte menos sorprendente, pero sabemos que tiene que convertirse en un factor pivotante de la historia, de un modo u otro.En definitiva, este cuarto número de Ben 10 sorprende, sobre todo, por el giro que presenta su nuevo guionista tanto en el enfoque como en el tono de la historia. Algunos cambios pueden ser más bienvenidos que otros, pero lo importante es que habría cabido esperar una mayor consistencia para un proyecto como este. Aun así, prefiero esperar y seguir leyendo antes de emitir juicios más definitivos. Al fin y al cabo, la primera entrega de la serie también me dejó con unas dudas que se disiparon cuando surgió la oportunidad.↑Lo mejorEl dibujo de Robert Carey y el color de Ren Spiller siguen asentándose en su identidad y valía.Esos payasos mutantes asesinos dan miedo de una forma que no tendría tanta cabida en la serie de animación para niños.Que se profundice en la relación y las dinámicas de Ben y su prima.↓Lo peorSe aprecia una sorprendente falta de continuidad en la escritura.