Durante décadas se ha dicho que una letra grande revela seguridad, una escritura inclinada indica extroversión o una determinada forma de firmar descubre rasgos ocultos de la personalidad. La ciencia, sin embargo, no ha conseguido demostrar estas asociaciones. Eso no significa que la escritura no revele nada: sus movimientos sí pueden ofrecer información sobre nuestro sistema nervioso.